Marina era una chica normal. Pero lo que nadie sabía era que le gustaba el sado.
Por las noches, se va un club de Sado que se llama La Habitación Roja. Cada noche escoge a un chico del local y van a una habitación.
La habitacion tiene una iluminación roja, juguetes sexuales y otro tipo de juguetes de tortura.
Alli los tortura con los diversos juguetes sexuales, para follarlos salvajemente y duramente, hasta que se queden completamente secos.
Antes de iniciar el proceso de tortura les explica las normas y les arranca la ropa a lo bestia dejandolos completamente desnudos.
A continuacion los toca de arriba abajo poco a poco y los besa por todo su cuerpo.
Después, los pone en una cruz y los ata de pies y amanos, para que no se muevan y los amordazan.
Se acerca a una mesa de madera y coje unas pinzas con unas baterias electricas, les pone una en cada pezon y les va subiendo la intensidad poco a poco mientras los chicos gimen de placer
Cuando acaba con las descargas electricas, se acerca a una pared coge uno de los latigos, le da con fuerza en el pecho y en la polla hasta que la piel se pone roja.
Mientras los chicos piden mas y mas. Luego los desata, les saca la mordaza y los manda ponerse a cuatro patas, les pone su coño delante para que lo coman todito, mientras ella les da latigazos en la espalda y el culo.
Cuando ella se corre en su boca, les dice a los chicos que la sigan a cuatro patas hasta llegar a una silla, donde les dice que se levanten y se siente en ella con el culo mirando hacia a ella.
Ahí es cuando ella les mete dos dedos hasta el fondo de su culo, mientras los chicos gimen de placer y piden mas y mas.
A contuacion les dice que se sienten en la silla ella coge sus pollas y las empieza a chuparselas mientras con una mano se toca el coño y gimen los dos de placer.
Luego se pone encima de ellos y los cabalga hasta que se corren de placer.

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