En ese canal daban publicidad de líneas eróticas y en ese su cuerpo reaccionó automáticamente a los estímulos visuales y sonoros de aquella publicidad tan sugerente. Coral empezó a retirar un poco hacia atrás la ropa de cama que la tapaba y bajó su mano izquierda hacia su tanga de hilo que tenía puesto, separó poco a poco la escasa tela frontal donde apenas le llegaba a ocultar su depilado coño y respiró hondo antes de que su yema de su dedo índice frío rozara su pequeño y caliente clítoris.
A continuación, la yema fue cogiendo poco a poco velocidad y Coral empezaba a gemir de placer porque no se dedeaba desde hacía varios días y su clítoris estaba más sensible de lo normal, la frialdad que tenía su yema poco a poco se fue transformando en una humedad cada vez más evidente hasta el punto de que ya tenía arrugada su yema y cada vez gemía más alto y con vocabulario obsceno que era fluencia del calor de la situación. Pocos segundos más tardes tuvo un gran orgasmo y después se fue adormeciendo exhausta pero con una enorme sonrisa en su boca.
Coral se despertó unas horas más tarde, cuando la despertó despiadadamente el despertador con su interminable pitido, lo detuvo con unos de sus dedos índices, se incorporó de la cama y se dirigió hacia ir al cuarto de baño y se miró en el espejo que había encima del lavabo y se auto besó y pensó que buena estoy y fue para la taza del WC, la levantó y se sentó poco a poco para adaptarse a la temperatura del frío mármol. Abrió lentamente las piernas para bajarse el tanga que aún llevaba pegado a su entrepierna lo dejo deslizar hasta el suelo, lo cogió unos instantes y vio la mancha reseca ya, blanca de fluido vaginal que expulsó la noche anterior gracias aquel inesperado anuncio tórrido y su hábil dedo índice que causó la consecuencia de aquella maravillosa mancha.
A continuación lo hizo una bola arrugada con ambas manos y lo encestó en una cesta de mimbre vacía, y no tardo más que unos segundos en empezar a mear mientras acababa las últimas gotas fue cogiendo un trozo de papel higiénico para secarse su coño depilado. Se lo secó cuidadosamente, y tiró en la dentro de la taza del WC el trozo de papel y tiró de la cisterna que lo engulló sin compasión. Coral se quitó la vieja sudadera que usaba como pijama y la dejó caer al suelo cerca de la cesta de la ropa.
Coral se acercó de nuevo al espejo del lavabo y se acarició el seno derecho con el dedo índice derecho en círculos lentos. Unos segundos más tarde, se centró exclusivamente en su pezón derecho y seguía rozándolo con círculos lentos, pero Carol no miraba directamente el pezón, sino miraba muy concentrada al espejo cada uno de sus movimientos circulares, disfrutándolos al máximo y de vez en cuando en su mirada se le adivinaba sus más íntimos deseos, que ella no le ocultaba a nadie, eso le ponía más que cualquier cosa en el mundo. Poco a poco vio a través del espejo que el masaje circular daba sus frutos iniciales, la areola se dilataba, el pezón se ponía de flácido a durillo pero para que pusiera totalmente erecto hacia falta ponerle la guinda al pastel. Al instante abrió lentamente la boca y dejó caer dos gotas de saliva encima del pezón, que Carol dejó que recorrieran poco a poco toda la aureola y el pezón. Cuando las dos gotas recorrieron el pezón, este vibró y Carol soltó un leve gemido de consentimiento y el pezón en un instante se puso totalmente erecto y Carol lo cogió entre el dedo gordo y el dedo índice y se lo pellizcó suavemente mientras lo estiraba lentamente para que recordara esa posición el pezón. A continuación repitió la operación con el otro pezón y regresó a su cuarto.
Coral abrió un cajón de su cómoda y sacó un mini vibrador morado y con el extremo en forma de mariposa rosa, que cuando lo encendía, las alas vibraban y se recostó despacio en la cama de agua y segundos más tarde, el mini vibrador ya estaba encendido. Primero fue masajeando su cuello lentamente, cada aleteo de las alas a Coral le iba relajando y excitando a la vez cada vez más, después sobrevoló en círculos sobre sus senos, poco después planeó sobre su ombligo que al contacto de sus alas, el ombligo de Coral se estremeció y Coral decidió aterrizarla suavemente en su abultado e incipiente clítoris que asomaba tímidamente entre sus labios mayores.
Coral le dio con el dedo índice izquierdo al botón de más velocidad y apenas pasaron milésimas, Coral ya se sentía las iniciales corrientes eléctricas previas al orgasmo femenino.
Se mordía los labios para reprimir sus gemidos pero era inútil resistirse a tanto placer causado por ese minúsculo e inofensivo coleóptero. Coral se pellizcaba sus pezones que se ponían duros y muy sensibles al mínimo estímulo. Intercalaba los pellizcos en sus senos con introducir más y más el mini coleóptero en su coño para que el cuerpo de la mariposa le estimulase su punto G y al mismo tiempo las alas estimulaban su agradecido clítoris, que ya había llegado a su máximo esplendor y lubricaba todo el coño y este a su vez el mini vibrador.
El sonido del timbre de la puerta la sobresaltó, como no esperaba a nadie a esas horas de la mañana, porque aún era muy temprano, ni se molestó en taparse, como ella siempre decía los ojos son para ver y el cuerpo para que lo vean. Coral fue abrir y cuando abrió era su vecina y amiga Celia. Celia lanzó un leve Mmmm… seguido de un sonoro que bien te lo estás pasando, eh? Y Coral le respondió que si y que pasará para dentro.
Celia estaba en una silla de ruedas, desde el día que se cayó de un caballo mientras daba un paseo por el monte. Celia no podía mover las piernas pero si los brazos y para ayudarle a moverse con más facilidad tenía contratado a un enfermero personal llamado Andrés, que además era su novio desde hacía poco tiempo, pero en esa ocasión no necesitaba llevarlo.
Coral y Celia fueron al cuarto de Coral y Coral se volvió a echar encima de su cama de agua con las piernas abiertas.
• Celi, ¿Cómo estás? – dijo Coral a Celia que miraba muy atentamente el cuerpo desnudo de su amiga.
• Bien – le respondió distraída
• Vengo a invitarte a mi fiesta de fin de año –
• Voy sin dudarlo – le contestó Coral con la voz temblorosa mientras le daba a botón para darle más intensidad a la mariposa.
Celia se acercó a la cama y le dejó a un lado de Coral la invitación a su fiesta de fin de año, donde ponía lo siguiente:
Fiesta “Las 12 Uvas de la Suerte”, donde las uvas se pelan solas.
Celia no paraba de mirar el sexo de Coral, que del ya brotaban algunos hilos de fluido vaginal que mojaban descaradamente la colcha blanca de Coral. Uno de los dedos índice de Celia recogió un hilo de fluido, que salía del coño de Coral y lentamente se lo chupó mirando fijamente a los ojos a Coral.
Después de eso, Coral se levantó y le dio un pequeño pico en los labios a Celia y sonrió pícaramente. Celia le dijo que ya tenía que volver a casa y que no se olvidará de ponerse algo rojo para su fiesta de fin de año y Coral la acompañó a la puerta y cerró la puerta de nuevo.
A continuación, Coral se quitó la mariposa lentamente de su coño y lo limpió a lametadas y lo volvió a guardar en el cajón. Abrió la puerta de su armario y sacó un sujetador celeste, una camiseta morada ajustada de manga larga, un jersey gordo y calentito blanco de lana, unas mayas térmicas negras, unas bragas celestes de estampado con corazones rojos unos calcetines calentitos y unos botines de forro polar blancos y se fue al cuarto de baño para ducharse y vestirse.
Coral se metió en la ducha con agua caliente y se duchó rápido porque tenía que ir a comprar un vestido espectacular para la fiesta de fin de año de su amiga Celia. Salió de la ducha y se secó todo el cuerpo y volvió a vestirse a su cuarto.
Se sentó en la cama de agua y se puso los calcetines, a continuación las bragas, después las mayas térmicas, que le hacían el culo respingón. Cuando acabó con la parte inferior de su cuerpo, cogió el sujetador y se lo puso por los brazos hasta los hombros para envolver en el sus senos de la talla 100, que terminaban en unos achocolatados pezones. Encima del sujetador celeste se puso la camiseta morada ajustada de manga larga que le marcaba sus duros pezones, por encima se enfundó el jersey de lana blanco y por último, se calzó los botines y salió de su cuarto rumbo a la cocina.
Bajó las escaleras y entró en la cocina y cogió una manzana roja y le dio un buen mordisco y fue al pasillo y cogió la llave de su coche y se dirigió a la puerta principal de su casa y salió de ella, sin olvidarse de cerrar con llave la puerta. Anduvo unos pasos y le dio al botón del mando a distancia para desbloquear las puertas de su flamante descapotable rojo pasión que se podía subir la capota también. Se subió a su coche y arrancó y puso rumbo a una pequeña tienda de ropa, a ver, si encontraba una ganga.
Coral aparcó su descapotable y se bajó de él y le volvió a dar al botón del mando del coche para bloquear las puertas y corrió hacia la puerta de la tienda de ropa. Coral empujó para dentro la puerta de la tienda y sonó una campanilla que avisaba a la dependienta que entraba una nueva clienta. La dependienta alzó la vista hacia Coral y cerró la revista que estaba ojeando y la guardó debajo del mostrador.
- ¿Señorita, que deseaba? – le preguntó con voz dulce la dependienta a Coral.
- Un vestido de fiesta – le respondió Coral sonriendo.
- Venga por aquí – le dijo la dependienta a Coral.
- Gracias – le contesto Coral a la dependienta.
- De nada –
La dependienta le fue enseñando vestidos de fiestas a Coral y Coral se fijo en un mini vestido de fiesta de color azul eléctrico de manga sisa y con escote en uve que llegaba hasta el ombligo y la espalda al aire.
Con un gesto de un dedo le indicó a la dependienta la elección deseada y la dependienta lo cogió y se lo dio y Coral le preguntó a la dependienta y le pregunto por la sección de la ropa interior y le señaló un pasillo muy ancho y Coral se dirigió hasta allí, eligió un conjunto de sujetador negro con el borde de encaje de color rojo pasión y mini tanga de hilo brasileño pero de color rojo y el borde de encaje negro.
Pocos minutos después volvió al mostrador, ya con todas sus elecciones hechas para preguntarle nuevamente a la dependienta por los probadores y la dependienta le dijo que estaban en la parte central de la tienda, fue hacia los probadores y se metió en uno para probarse el vestido de fiesta y el conjunto íntimo.
Coral se fue desvistió rápidamente, primero se probó el sujetador que era de cierre delantero y tirantes transparentes, que le elevaban aún más sus sensibles senos. A continuación se puso muy poco a poco el mini tanga, porque quería notar la reacción de su piel al contacto de la suave seda del tanga.
Instantes más tarde, Coral se miró en el espejo de cuerpo entero que había dentro del probador y se auto silbó y se rozó un poco los pezones para que se marcarán debajo del sujetador, porque le gustaba que todo el mundo se fijase en ella y llamar la atención.
A continuación se probó el vestido de fiesta y se volvió a mirar en el espejo y sonrió, después se lo quitó todo otra vez y se volvió a poner su propia ropa.
Coral salió del probador y regresó al mostrador y pagó a la dependienta y salió de la tienda con dos bolsas en las manos y se metió en su descapotable.
Como aún era temprano Coral decidió darse un pequeño capricho, ir a darse un masaje relajante a una masajista amiga suya desde niñas. En pocos minutos, ya estaba aparcando en frente al centro de masajes de su amiga Anita. Se bajó del coche, corrió hacia la puerta principal del centro de masajes y empujó la puerta y fue hacía el mostrador, donde estaba una recepcionista y Coral le preguntó si Anita estaba libre y la recepcionista miró un momento la pantalla del ordenador y le dijo que si.
En ese momento salió de una habitación una chica morena, melena bastante larga, ojos negros muy profundos, labios carnosos pintados de un rosa fuerte, que resaltaba aún más el bronceado de su piel. Anita tenía un cuerpo estupendo, su pecho era pequeño pero estaba tan firme como el de muchas chicas operadas. Su culo era el duro trabajo que Anita hacía en el gimnasio. Anita vestía con una bata blanca y debajo una camiseta térmica negra de escote en uve, que con la bata abotonada solamente por el botón centrar hacía que tenía unas dos tallas más de pecho.
En la parte inferior de su cuerpo Anita llevaba unos shorts vaqueros ajustados de color azul y unas zapatillas de deporte blancas color cordones en verde claro.
Anita se acercó a Coral y le dijo que pasará a la pequeña habitación y que la esperase en la camilla boca abajo. Coral entró en ella y cerró la puerta. La habitación era de color blanco y a un lado estaba colocado un biombo para desnudarse y su lado una camilla para dar masajes con un agujero para la cabeza en la parte superior del respaldo. Coral fue detrás del biombo y se desnudó y se tumbó boca abajo en la camilla donde estaban colocadas dos mini toallas blancas para cubrir los senos y el sexo de Coral.
Anita entró enseguida y traía en las manos un bote de aceite de bebé que lo puso en un carrito cerca de la camilla. Anita empezó a masajear poco a poco la espalda de Coral. Coral sentía cada dedo de Anita por su espalda, que de vez en cuando se oía un leve gemido saliendo de los labios de Coral. Unos segundos después, Anita le echó un buen chorro de aceite por la espalda y se lo extendió con las yemas de los dedos. El cuerpo de Coral empezó a reaccionar al masaje que Anita le estaba proporcionando, los pezones de Coral ya empezaban a endurecerse poco a poco y Coral notaba la ligera humedad que salía de su coño y que ya era evidente en la mini toalla de abajo. Anita le pidió que se diera la vuelta para masajear la parte delantera de su cuerpo, Coral obedeció y Anita le empezó a masajear los pezones a Coral y le dijo que si estaban erectos era normal que había masajeado a muchas mujeres y siempre se ponían duros. Anita siguió masajeando el cuerpo de Coral y le descubrió la toalla de abajo y le untó un chorro de aceite en el sexo de Coral que fue como un ansiado frescor muy estimulante y el inicio de una reacción en cadena que ya no podía parar.
La yema del dedo índice de la mano de Anita extendió el aceite por todo el coño de Coral, desde el erecto clítoris hasta los labios menores. Anita intercalaba movimientos lentos con movimientos rápidos para que Coral no se reprimiera. Entonces Anita se inclinó sobre el sexo ya bien abierto de su amiga Coral y le dio varios lengüetazas lentos para estimular el clítoris ya muy sensible de Coral.
Coral con cada roce de la lengua de Anita aumentaba el volumen de sus gemidos y Anita se limpió las manos y cogió de un cajón oculto que había debajo de la camilla un vibrador de color verde fosforito, que Anita lo llamó Hulk y lo encendió y lo puso en una velocidad media y se lo metió por el coño de Coral que cada vez que lo sentía todo dentro decía empújalo más, Anita.
Anita aumentó la velocidad a Hulk, hasta lo máximo y le dijo a Carol que se pusiera de píe y esta la obedeció y se puso de píe al lado de la camilla y le dio a Hulk a Carol y se metió el vibrador sin contemplaciones dentro de su sexo mientras que Anita se situaba detrás de Coral y le masajeaba con pasión los senos de Coral y poco a poco Anita fue agachándose hasta la altura de las nalgas de Coral, Anita se las separó poco a poco y a continuación le pasó la lengua despacio por el ano de Coral.
Cada vez que Anita le metía toda su lengua entre las nalgas de Coral más profundamente se clavaba el vibrador en su coño. Poco después Anita cambió su lengua por un dedo dando círculos lentos y rápidos dentro del ano de Coral, que tuvo una serie de pequeños orgasmos previos al clímax donde no pudo evitar expulsar litros y litros de flujo vaginal empapando además del vibrador el suelo. Era tal el placer que tuvo que agarrarse de la barandilla lateral de la camilla para no caerse al suelo porque le faltaban las fuerzas en las piernas por el placer que sentía en ese momento gracias a su amiga Anita.
Anita salió de la habitación, dejando a Coral recuperando de la montaña rusa de placeres intensos que acababa de experimentar. Carol se vistió y salió de la habitación y salió del centro de masajes y condujo hasta su casa. Como estaba realmente agotada y cansada se desnudó y se puso solamente un tanga negro semitransparente y puso la calefacción central en su cuarto y se acostó en la cama de agua y se medio tapó con el nórdico con relleno de gel de silicona y se durmió profundamente.
Coral se despertó de repente porque se oían los gemidos de Celia porque estaban muy cerca sus casas y se oía ese tipo de cosas algunas veces. Coral cogió el móvil para ver las horas que había dormido y cuando vio la pantalla exclamó porque ya era 31 de Diciembre, Coral durmió casi veinticuatro horas del tirón.
Coral se levantó se fue al baño y meó durante unos minutos y se puso una camiseta de tirantes y se fue a hurtadillas a la casa de Celia y de Andrés. Coral abrió la puerta de la casa de Celia y fue directamente al origen de los gemidos de su amiga, que era el cuarto matrimonial, la puerta estaba entre abierta y vio a su amiga totalmente desnuda encima del cuerpo escultural de Andrés que tenía una polla enorme y que se la estaba clavando de lo lindo a su amiga Celia.
Coral se apoyó en el marco de la puerta y se bajó el tanga y empezó a dedearse mientras observaba aquella escena que la desveló. Celia se movía las manos lentamente sobre el torso de Andrés, mientras este apoyaba las suyas en las caderas de Celia y se las movía al compás de cada pollazo que le daba Andrés.
Era increíble el que no se dieran cuenta de que Coral los estaba espirando y acariciándose. Coral pensó que era mejor irse a que la descubriesen, lentamente se subió el tanga y regresó otra vez a su casa y se fue directamente al cuarto de baño para prepararse para la fiesta de fin de año de Celia, se quitó la camiseta y el tanga y se metió en la ducha, abrió la llave de la alcachofa y se duchó en unos 10 minutos, entonces, salió de la ducha para irse a vestir a su cuarto.
Coral se vistió con lo que había comprado en la tienda hacía dos días, primero se puso el conjunto de sujetador y tanga y a continuación el vestido color azul eléctrico y cogió la invitación y se fue de su casa rumbo a la casa de Celia y Andrés.
Coral tocó el timbre de la casa y Andrés abrió la puerta. Andrés iba vestido con un esmoquin negro con camisa blanca y pantalón negro ajustado y zapatos negros. Andrés le dio dos besos en las mejillas y le dijo que entrara que pronto iba a empezar la fiesta. Coral pasó hasta el salón y vio a Celia en un arnés colgada tenía sus piernas metidas en dos tiras que se las separaba.
Celia vestía con un camisón negro semitransparente que deja entrever sus senos blancos coronados por dos pezones rojizos como su pelo. Sus ojos eran azules claros y tenía muchas pecas por todo su cuerpo. Para tapar su pelvis llevaba un mini tanga rojo con una apertura central que no le deja nada a la imaginación.
Coral se acercó al arnés y le dio un beso en los labios a Celia y le dijo a Celia que estaba muy guapa y entonces entró en el salón Andrés y descolgó las piernas de Celia y Coral acercó la silla de ruedas de Celia mientras Andrés cargaba en sus brazos a Celia y la sentaba en ella. A continuación Andrés fue junto al equipo de música y lo encendió y Coral y Celia se pusieron a bailar provocativamente una con la otra mientras Andrés reía.
Andrés se sentó en un sillón de cuero rojo, que había al fondo, mientras que Celia bailaba con la silla mientras Coral estaba sentada en el regazo de Celia.
Poco a poco fueron llegando el resto del los invitados que eran sobretodo amigos de Andrés y también estaba invitada Anita. Anita llevaba un mini top rojo, que no llevaba sujetador, porque se le notaba debajo sus pezones en erección y una mini muy corta de cuero negra, que cuando se agachaba un poco se le veía su depilado coño.
Entre los amigos de Andrés había un chico de 20 años mulato, que estaba en una silla de ruedas por un accidente de coche y Coral fue a saludarlo dándole un pico en sus labios de chocolate.
Una mano de Coral acarició lentamente la zona de la entrepierna por encima del pantalón del chico y enseguida descubrió una polla de 30 cms en plena erección. Segundos más tarde, Coral desabrochó el botón de la entrepierna y la polla de chocolate salió como un resorte de su prisión textil y Coral bajó la cabeza y abrió su boca y empezó a chupar esa inmensa polla que no era muy gruesa pero tenia una cabeza de color rosita y que el chico le movía con sus manos la cabeza a una desatada Coral, que engullía cada centímetro de esa polla tan sabrosa.
Acto seguido, otro invitado, amigo de Andrés, la besó lentamente el cuello desde atrás, mientras el chico mulato se pajeaba lentamente al verlos. El amigo de Andrés le fue quitándole el vestido a Coral, que al final cayó al suelo.
Coral se sentó encima del chico mulato, mientras el otro chico acariciaba y chupaba suavemente los pezones cada vez más duros de Coral. Coral estimulaba con su culo la polla del chico discapacitado moviéndose en círculos lentos pero constantes, mientras que el amigo de Andrés le chupaba con gran maestría el coño cada vez más mojado de Coral.
Instantes más tarde, una mano de Coral encajaba la polla del chico mulato en su culo, primero fue poco a poco metiendo el glande, después a medida que se iba dilatando con cada bajada, que hacia Coral entraba cada centímetro de esa larga polla.
Mientras Andrés estaba follando con Celia, que estaba otra vez en el arnés y a unos metros de ellos estaba los demás amigos de Andrés y Celia mirando como chupaba a unos de ellos la polla Anita y el resto formaron un círculo y se pajeaban sin parar.
De pronto, sonó una alarma de un reloj y Andrés dijo queda un minuto para las 0:00, es la hora de las uvas y le ayudaron a descolgar del arnés a Celia y la sentaron en la silla y entonces Celia dijo que todos los chicos se pusieran en línea recta. Los chicos le obedecieron rápidamente y llamó a Anita y a Coral para su lado y les mandó que abrieran sus bocas ellas la obedecieron y Celia puso la TV para oír las Campanadas de la Puerta del Sol y las tres chicas empezaron al unísono a chupar pollas de dos en dos, mientras, al mismo tiempo, oían de fondo cada campanada en la tele. Al sonar la última campanada todos chicos corrieron en las bocas y en sus senos de las tres chicas.
A continuación dos parejas de chicos eligieron a una de las chicas y las tumbaron en el suelo y les abrieron despacio sus piernas para lamer sus sensibles y mojadísimos coños, mientras les decían ¡¡¡ FELIZ AÑO NUEVO, CHICAS !!!