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sábado, 15 de agosto de 2015

Diario de un dedo - Hotel 5 Orgasmos


Cuando llegamos al hotel de las Islas Barbados nos regristamos, aunque no me tocó con Nico estaba en la habitación contigua y mi compañera de habitación era Mónica, la profesora de gimnasia, que poco despues que como compañera de habitación no estaría nada mal.

Cuando entramos en la habitación puse mi maleta encima de una de las dos camas que había en ella, la abrí y cogí mi neceser, una toalla y un bikini muy minusculo de color verde fosforito y me fui a la ducha y estaba realmente cansa del vuelo. Con el pedazo cunnilingua que me hiciera Nico en el baño del avión, mi coño no necesitaba más atenciones por ese día. Por eso no me dedeé en esa primera ducha tropical.

Me vestí con ese bikini fósforito y me puse un pareo azulon y salí del baño y la mirada de Mónica fue de total lujuría y de mi maleta otra toalla, las gafas de sol y la crema solar y me fui a la terraza con piscina del hotel.

Cuando llegué a la terraza, me tumbé en la única tumbona que quedaba libre cerca de la piscina y me coloqué boca abajo me desaté la parte superior del bikini y se acercó Nico que acababa de salir del chiringuito del hotel y le pedí que cumpliera su parte del trato del avión. 

Nico llevaba un bañador turbo rojo que le hacía un buen paquete que mientras se acercaba hasta mi tumbona, mi sexo reaccionaba empapando mi minusculo tanga verde. Cuando le di la crema solar para que me diera el masaje mi sexo se contrajo para regalarme un micro orgasmos de un par de segundos pero muy intensos. Nico me embarduno de crema solar los hombros y el centro de mi media bronceada espalda y sentí sus delicados movimientos círculares que me hacían evadirme de mi entorno y sólo concentrarme en lo que me hacía Nico con suys mano. Lo estaba haciendo tan bien que mis pezones estaban rozando la tela de la tumbona y que yo para contribuir a la presión me movía ligueramente hacia arriba y hacia abajo para aumentar su erección.

Nico no se atrevía a pasar más a allá de mi espalda y yo no quería que mi excitación me dominara en la tumbona y decidimos seguir en mi habitación. No me puse ni la parte superior del bikini y cuando nos fuimos todas las miradas estaban clavadas en mis senos, incluso la de Nico. Cuando llegamos a la habitación descubrimos a Mónica totalmente desnuda en su cama dedeandose pero con una velocidad endiablada y mirando la gran tele que teníamos en frente de las camas viendo una peli porno no se imutó con nuestra llegada y me indico con su dedo que me acercara a su cama y yo lo hice. Para estar a la misma altura de Mónica me puse de rodillas encima de cama y ella se incorporó un poco y acercó su boca a uno de mis pezones y abrió sus labios y lo succionó tan suavemente que me provocó que mi cuerpo temblara de placer. 

Nico se acercó y me dio a chupar dos de sus dedos y yo los empapé bien  y él los dirigió hacía el coño de Mónica, mientras que ella jugaba con su lengua en mis pezones. Poco después, ambas estabamos chupando la polla de Nico y Mónica me dirigía mi cabeza para que se la chupase bien la polla a Nico. Así pasamos un buen rato hasta que Nico secorrió en nuestros senos y se durmió en mi cama.

Yo me quedé con ganas de más y Mónica me sugirió que me desvirgaba analmente, yo me sentía algo reacia, pero cuando la lengua de Mónica tocó y jugó mi ano me relaje y disfruté como nunca y cuando ella introdujo su dedo anular previamente bien ensalivado por ella y por mi y lo metió sin que nada pusiera la menor resistencia y de mi boca sólo salían gemidos de autentico placer pues los movimientos del dedo de Mónica fueron más violentos que no tardé mucho en tener una serie de orgasmo que dejaron un rastro de gotitas de fluido vaginal desde la sabana blanca hasta el cabecero de madera de la cama de Mónica, que las dos limpiamos gustosamente y al cabar nos funcimos en un beso totalmente apasionado y lascivo y después nos quedamos lasdos dormidas desnudas y con una gran sonrisa pícara en nuestros labios.

viernes, 14 de agosto de 2015

Diario de un dedo - Calor Caribeño


En el mes de Junio, nuestra clase fue al tan asiado viaje fin de curso al Caribe, con algunos profesores, incluida la profe de gimnasia. Todos estabamos nerviosos en el aeropuerto esperando a que salierá el avión con nuestros billetes. Yo iba monisima con una blusa blanca tipo ibicenca y una falda con motivos florales y sin ningún tipo de ropa interior que me molestara. 

Noté que una mano me acariciaba el pecho por encima de la blusa y me susurraba te gusta, verdad? y mi respuesta fue Mmm.. Sii, pero baja un poco más y ya verás que ya estoy llenando mi "piscina" de aguas caudalosas para que se conviertan en cascadas imparables. La mano hizo lo que le sugerí, metió la mano en la raja frontal de la falda y un dedo profundizó lentamente en mi sexo, que estaba deseando de ser atendido como se merecía y éste reaccionó como se esperaba, primero saludó al invitado, después el dedo se puso muy cómodo y finalmente se hizo dueño y señor del placer de mi coño.

Yo mientras tanto, pegaba mi culito a su entrepierna y me rozaba ligeramente hasta sentir que su bulto me hacía pesión en la tela que envolvía mi culo que por ese momento era totalmente virgen y en ese momento se acercó un profesor, que nos cortó totalmente el rollo y paramos de inmediato pero antes de separarnos me dio a probar su dedo bañado en mis jugos y lo saboreé lentamente y cuando se alejaba de mi, vi de reojo como chupaba el dedo y me guiñaba un ojo.

Ya dentro del avión, me senté al lado de mi mejor amigo, Nico, que vestí una camiseta de manga sisa y unas bermudas hawaianas amplias y entre risas y comentarios picantes empeceé a calentarme otra vez y me desafió a pajearle allí mismo a cambio yo recibiria un masaje relajante cuando llegariamos al hotel de Barbados. 

Yo ni corta ni perezosa alargué mi brazo izquierdo hacia las bermudas de Nico, me tí la mano, y empecé a masajear con los dedos índice y el dedo pulgar el glande a velocidad lenta, mientras yo miraba el cielo azul que se veía por la ventana del avión y cuando Nico estaba con un buen caletón me detuvo y me coje hasta el aseo del avion entramos los dos y me subió al lavabo me levantó la falda, él se agachó y me empezó a lamer de tal forma que a los pocos segundos tuve 3 orgasmos seguidos.

He de reconocer, que hasta ese momento ningún hombre me supo hacer un buen cunnilingus como en el aquel minusculo baño de aquel avión rumbo al mejor viaje de fin del curso de mi vida. y estó fue un pequeño aperitivo de mis aventuras con el calor caribeño, y aún estaba en pleno vuelo.