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domingo, 29 de noviembre de 2015

¿Está rico el postre? - Abriendo el Apetito


Marta se escribía por correo electrónico desde hacia varios meses con un chico y un día hablando por Twitter, recibió un MD, que ponía:

"Estoy abajo, ¿Me abres?"

Marta fue corriendo hacia la ventana del balcón de su apartamento y miró abajo y allí estaba el plantado con una camiseta ceñida de un concierto de Stryper, que era la banda favorita de los dos, un pantalon vaquero que le marcaba el culo respingón y un poco de su entrepierna pero no lo exageraba mucho y unas deportivas blanca y rojas. 

El corazón de Marta se aceleró de jubilo y bajó las escaleras tan rápido como pudo porque vivía en el 2º piso y cuando salió ella a la puerta lo abrazó y le dió un beso edn la mejilla y a continuación Marta se sonrojó y le digo a Santi que pasara primero. Al pasar a su lado, Marta no pudo evitar que sus ojos fuesen directamente a su culo.

Marta abrió la puerta principal de su apartamento, no era gran cosa pero era suficiente para ella y su gata Donna, que en seguida reclamó los mimos de su dueña mientras que Santi la miraba en silencio.

Marta le hizo una gran pero rápida visita guiada por su piso y después se sentaron en el pequeño salón en un sofá, Marta estaba nerviosa y cada vez que la miraba Santi se sonrojaba. y para romper el hielo le ofreció algo de tomar y como hacía calor le pidió un vaso de agua con hielo. Marta fue a la cocina y abrió una lacena cogió un vaso lo lleno de agua y le metió un cubito de hielo en su interior y regresó al sofá y le dio el vaso a Santi. 

Santi bebió mirando fijamente a los ojos de Marta, y después dejó el vaso encima de la mesita de cristal del salón, se pasó lentamente  su lengua por sus labios y sin mirar el vaso sacó el hielo de su interior, lo paseó despacio por los carnosos labios de Marta, que dejó escapar un dulce ronroneo de entre sus labios que Santi supo entender a la perfección

Después de sus labios, Santi pasó el hielo por el suave y caliente cuello de Marta sujetado por los labios de Santi y cuan iba a dirección al canalillo de Marta, Santi se detuvo y le susurró al oído:

"Más en el postre de esta noche" 

martes, 13 de octubre de 2015

S.T.S (Sex Toy Story) 2: Manuela


Ya hacia un mes, que Ana usaba a Rafita, por lo menos dos veces al día, una por la mañana, que era cuando tenía más ganas de usarlo, especialmente recién despierta y otra por la noche, para quedarse relajada antes de dormir.

Ana quería aumentar su colección de juguetes eróticos, porque llevarse a Rafita en el bolso en un “alivio rápido” fuera de casa era muy difícil de realizar y de hacer por su tamaño. Ella necesitaba algo discreto y fácil de llevar consigo para esos casos.

El Sábado de aquella semana, fue el día elegido porque Ana no tenía que trabajar para volver aquel Sex-Shop, donde entrara para comprar su ya querido Rafita.

Entró y Belén estaba atendiendo a una chica que le estaba guardando unas bolas chinas muy “Cuquis” en una bolsa y la chica le pagó y se fue de la tienda con una sonrisa pícara mientras cerraba la puerta.    

Ana se acercó al mostrador y saludó a Belén y le preguntó si tenían un consolador que cupiese en el bolso y que fuese discreto. Belén fue a una estantería y regresó al cabo de unos segundos con una pequeña barra de labios rosa y negra. Belén la destapó y en la base había un pequeño botón negro y lo apretó y la barra labial empezó a vibrar ligeramente y Ana le dijo a Belén que era justo lo que quería y lo pagó y lo llevó en el bolso.

Ana disfrutó del resto del fin de semana sin acordarse de su nueva barra labial para nada. El lunes, Ana se levantó para irse a trabajar, se duchó, se vistió, desayunó un café rápido y salió de su casa hacia el garaje y salió con su coche hacia la autopista hasta su trabajo. 

Unos minutos más tarde, Ana entraba en la autopista y unos kilómetros después, Ana se encontró de cara con un atasco monumental, causado por el masivo número  de trabajadores que van siempre a la misma hora rumbo a sus puestos laborales. Ana como era una mujer muy tranquila para esas situaciones apagó el motor de su coche y como era la última en el atasco y había unos obreros que pusieran una valla, pensó que sería para largo. 

Como saliera de casa sin maquillar, Ana aprovechó, para maquillarse un poco, abrió su bolso y sacó su kit de maquillaje, el cual constaba de rimel, sombra de ojos, y barra labial. Primero se puso la sombra de ojos, después  el rimel, y cuando fue a sacar la barra labial del bolso, sacó dos, y sonrió, porque sacó también, la barra labial que comprara hacia unos días en el Sex-Shop.     

La dejó en el salpicadero y se empezó a maquillar y en unos 5 minutos ya estaba maquillada. Recogió los utensilios de maquillaje y cerró el bolso y lo posó en el asiento del copiloto. Ana miró por un instante hacia el salpicadero y observó por unos segundos la barra labial vibratoria, y la cogió, la destapó, la encendió y la colocó sobre su cuello. 

La suave vibración que le producía aquella barra, le recordaba a lo que sentía cuando su masajista Manuela, cuan sus manos rozaban su piel y por eso decidió bautizarla como Manuela.

Cómo Ana se estaba empezando a relajar y el atasco tardaría en resolver decidió bajar a Manuela hasta el canalillo como llevaba un vestido de tirantes  verde claro y con una  falda de volantes. Ana se desabrochó los dos primeros botones del vestido y pasó lentamente la punta de Manuela por el centro de su pecho y la fue bajando lentamente. 

A medida que bajaba, Ana fue desabrochando los botones de su vestido y con un roce cayó al suelo del coche y lo largo de Manuela lo puso entre sus labios vaginales y estimuló poco a poco a poco el clítoris. La fusión entre la vibración intermedia, la estimulación de los roces de la punta de Manuela y el morbo de ser vista desde otros coches le apasionaba a Ana y no tardó mucho en mojarse y tener un fuerte orgasmo, que era el primero dentro de su coche.

Cuando se recuperó de las convulsiones del orgasmo, Ana cogió un klinex del bolso y limpio a Manuela y el salpicadero de algunas gotas de fluido que fue lanzado por su vagina se volvió a poner el vestido y vio que los demás coche se empezaban a mover, guardó a Manuela en el bolso, y con una amplia sonrisa se fue a trabajar.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Visita muy curativa a Domicilio


Anna fue a visitar a un amigo en a su casa, porque su amigo cayó y estaba con el brazo izquierdo roto por una caída tonta. Anna tocó el timbre y le abrió la puerta, Marta, la novia de Diego. Marta la acompañó hasta la salita de estar, dónde Diego estaba sentado en el sofá. Anna  le dio un pico en los labios mientras Marta se sentaba en el sofá y en el medio Anna. Anna era una rubia de melena corta, que vestía con un mini vestido azul muy corto muy ajustado y sin ropa interior. 

Diego le empezó a acariciarle la pierna izquierda a Anna mientras Marta instintamente le bajó el pantalón corto que llevaba Diego y vio que la polla de Diego estaba algo morcillona. Diego se echó hacia atrás y Marta dejó caer un buen escupitajo sobre el glande de Diego y acto seguido, Anna lo extendió con su dedo pulgar haciendo lentos círculos sobre él.

Anna se levantó y se puso en frente de Diego y éste colocó su mano sana sobre con su pulgar fue masajeando el clítoris de Anna mientras Marta se quitaba el tanga rosay se empezaba a masturbar mientras veía esa escena.

Cuando pasaron unos minutos, Anna se quitó el vestido azul y se agachó y metió entre sus 105 de pecho la polla de Diego y empezó a hacerle una buena cubana con sus tetas mientras que Marta se quitaba su camiseta de Hello, Kitty mientras que Anna aumentaba la velocidad de la cubana con mamada que le realizaba a Diego.

Marta se levantó y se agachó detrás de Ananna y puso sus manos sobre las de Anna y movía las tetas de Anna para apurar la paja de Diego. Marta besó lentamente el cuello de Anna y le apartaba la melena le digo que ya era hora de cambiar de práctica.

Marta se fue al sillón de en frente del sofá dónde estaba sentado Diego y Anna empezó a lamer el sexo a Marta que jugueteaba con sus pezones con sus dedos y le preguntó a Diego si le gustaba la vista y él asintió afirmátivamente mientras disfrutaba del espectáculo. Anna aplicaba al coño de Marta una serie de lametones y mordisquitos en el clítorisque Marta no tardó en tener los orgasmos que iban aumentando su intensidad. 

Poco después, Diego se levantó y enculó el culo de Anna mientras ésta dedeaba con rápidez con dos de dos el sexo ya inundado de Marta. Diego embestía cada vez más fuerte en el ano de Anna, y no tardó en correrse, pero no en el culo de Anna, sino en la boca de Marta, que se lo tragó sin desperdiciar ni una sóla gota del semen de Diego.

A continuación, entre los dos llevaron a Anna hasta el sofá y ellos se agacharon para comerle el el coño a dúo y Anna les decía que no parasen hasta que se corriera y ellos así lo hicieron. Marta se lo comía despacio mientras que Diego se lo comía rápidamente, el contraste de los dos estilos fue la bomba para el placer de Anna que experimentaba sus primeros orgasmos largos de su vida. Las dos lenguas parecian dos esponjas para limpiar todo el flujo que salía del sexo de Anna y cuando Anna arqueó su espalda aumentaron su bvelocidad ante la llega del gran orgasmo final de Anna. Finalmente Anna después de unas horas se vestió y se fue de su casa.

Unos días después, Diego acompañado de Marta fueron a la clinica para sacarle la escayola a Diego y descrubieron que la enfermera que le sacó la escayola era Anna, que tenía una sonrisa muy morbosa en sus labios.

sábado, 15 de agosto de 2015

Diario de un dedo - Hotel 5 Orgasmos


Cuando llegamos al hotel de las Islas Barbados nos regristamos, aunque no me tocó con Nico estaba en la habitación contigua y mi compañera de habitación era Mónica, la profesora de gimnasia, que poco despues que como compañera de habitación no estaría nada mal.

Cuando entramos en la habitación puse mi maleta encima de una de las dos camas que había en ella, la abrí y cogí mi neceser, una toalla y un bikini muy minusculo de color verde fosforito y me fui a la ducha y estaba realmente cansa del vuelo. Con el pedazo cunnilingua que me hiciera Nico en el baño del avión, mi coño no necesitaba más atenciones por ese día. Por eso no me dedeé en esa primera ducha tropical.

Me vestí con ese bikini fósforito y me puse un pareo azulon y salí del baño y la mirada de Mónica fue de total lujuría y de mi maleta otra toalla, las gafas de sol y la crema solar y me fui a la terraza con piscina del hotel.

Cuando llegué a la terraza, me tumbé en la única tumbona que quedaba libre cerca de la piscina y me coloqué boca abajo me desaté la parte superior del bikini y se acercó Nico que acababa de salir del chiringuito del hotel y le pedí que cumpliera su parte del trato del avión. 

Nico llevaba un bañador turbo rojo que le hacía un buen paquete que mientras se acercaba hasta mi tumbona, mi sexo reaccionaba empapando mi minusculo tanga verde. Cuando le di la crema solar para que me diera el masaje mi sexo se contrajo para regalarme un micro orgasmos de un par de segundos pero muy intensos. Nico me embarduno de crema solar los hombros y el centro de mi media bronceada espalda y sentí sus delicados movimientos círculares que me hacían evadirme de mi entorno y sólo concentrarme en lo que me hacía Nico con suys mano. Lo estaba haciendo tan bien que mis pezones estaban rozando la tela de la tumbona y que yo para contribuir a la presión me movía ligueramente hacia arriba y hacia abajo para aumentar su erección.

Nico no se atrevía a pasar más a allá de mi espalda y yo no quería que mi excitación me dominara en la tumbona y decidimos seguir en mi habitación. No me puse ni la parte superior del bikini y cuando nos fuimos todas las miradas estaban clavadas en mis senos, incluso la de Nico. Cuando llegamos a la habitación descubrimos a Mónica totalmente desnuda en su cama dedeandose pero con una velocidad endiablada y mirando la gran tele que teníamos en frente de las camas viendo una peli porno no se imutó con nuestra llegada y me indico con su dedo que me acercara a su cama y yo lo hice. Para estar a la misma altura de Mónica me puse de rodillas encima de cama y ella se incorporó un poco y acercó su boca a uno de mis pezones y abrió sus labios y lo succionó tan suavemente que me provocó que mi cuerpo temblara de placer. 

Nico se acercó y me dio a chupar dos de sus dedos y yo los empapé bien  y él los dirigió hacía el coño de Mónica, mientras que ella jugaba con su lengua en mis pezones. Poco después, ambas estabamos chupando la polla de Nico y Mónica me dirigía mi cabeza para que se la chupase bien la polla a Nico. Así pasamos un buen rato hasta que Nico secorrió en nuestros senos y se durmió en mi cama.

Yo me quedé con ganas de más y Mónica me sugirió que me desvirgaba analmente, yo me sentía algo reacia, pero cuando la lengua de Mónica tocó y jugó mi ano me relaje y disfruté como nunca y cuando ella introdujo su dedo anular previamente bien ensalivado por ella y por mi y lo metió sin que nada pusiera la menor resistencia y de mi boca sólo salían gemidos de autentico placer pues los movimientos del dedo de Mónica fueron más violentos que no tardé mucho en tener una serie de orgasmo que dejaron un rastro de gotitas de fluido vaginal desde la sabana blanca hasta el cabecero de madera de la cama de Mónica, que las dos limpiamos gustosamente y al cabar nos funcimos en un beso totalmente apasionado y lascivo y después nos quedamos lasdos dormidas desnudas y con una gran sonrisa pícara en nuestros labios.

viernes, 14 de agosto de 2015

Diario de un dedo - Calor Caribeño


En el mes de Junio, nuestra clase fue al tan asiado viaje fin de curso al Caribe, con algunos profesores, incluida la profe de gimnasia. Todos estabamos nerviosos en el aeropuerto esperando a que salierá el avión con nuestros billetes. Yo iba monisima con una blusa blanca tipo ibicenca y una falda con motivos florales y sin ningún tipo de ropa interior que me molestara. 

Noté que una mano me acariciaba el pecho por encima de la blusa y me susurraba te gusta, verdad? y mi respuesta fue Mmm.. Sii, pero baja un poco más y ya verás que ya estoy llenando mi "piscina" de aguas caudalosas para que se conviertan en cascadas imparables. La mano hizo lo que le sugerí, metió la mano en la raja frontal de la falda y un dedo profundizó lentamente en mi sexo, que estaba deseando de ser atendido como se merecía y éste reaccionó como se esperaba, primero saludó al invitado, después el dedo se puso muy cómodo y finalmente se hizo dueño y señor del placer de mi coño.

Yo mientras tanto, pegaba mi culito a su entrepierna y me rozaba ligeramente hasta sentir que su bulto me hacía pesión en la tela que envolvía mi culo que por ese momento era totalmente virgen y en ese momento se acercó un profesor, que nos cortó totalmente el rollo y paramos de inmediato pero antes de separarnos me dio a probar su dedo bañado en mis jugos y lo saboreé lentamente y cuando se alejaba de mi, vi de reojo como chupaba el dedo y me guiñaba un ojo.

Ya dentro del avión, me senté al lado de mi mejor amigo, Nico, que vestí una camiseta de manga sisa y unas bermudas hawaianas amplias y entre risas y comentarios picantes empeceé a calentarme otra vez y me desafió a pajearle allí mismo a cambio yo recibiria un masaje relajante cuando llegariamos al hotel de Barbados. 

Yo ni corta ni perezosa alargué mi brazo izquierdo hacia las bermudas de Nico, me tí la mano, y empecé a masajear con los dedos índice y el dedo pulgar el glande a velocidad lenta, mientras yo miraba el cielo azul que se veía por la ventana del avión y cuando Nico estaba con un buen caletón me detuvo y me coje hasta el aseo del avion entramos los dos y me subió al lavabo me levantó la falda, él se agachó y me empezó a lamer de tal forma que a los pocos segundos tuve 3 orgasmos seguidos.

He de reconocer, que hasta ese momento ningún hombre me supo hacer un buen cunnilingus como en el aquel minusculo baño de aquel avión rumbo al mejor viaje de fin del curso de mi vida. y estó fue un pequeño aperitivo de mis aventuras con el calor caribeño, y aún estaba en pleno vuelo.

jueves, 23 de julio de 2015

Diario de un dedo - Placer Dirigido


Un día Franceska fue pillada paseando por los pasillos del instituto y la mandaron al despacho de la directora, que se llamaba Clara. Franceska tocó con sus nudillos en la puerta del despacho de Clara y ésta se abrió despacio y sin hacer ningún ruido, y vio que Clara se estaba dedeando como si fuese su primera vez.

Franceska, se sentó en la silla que había delante de la de mesa de Clara y cuando ésta abrió los ojos se asustó y se puso nerviosa pero no se alteró con ella sino que se intentó recolocar la ropa pero Franceska hizo con su dedo índice el gesto del NO. 

Franceska se levantó y se dirigió hasta el lado de la silla de la directora Clara y le empezó a acariciar la cara interna del muslo izquierdo hasta llegar al borde izquierdo de las bragas blancas con puntilla que llevaba la directora ese día. Clara pensaba que se lo apartaría pero Franceska no lo hizo, sólo rozó el clítoris por encima de las bragas de Clara muy despacio, fue dibujándolo con suma perfección bajo su delicadas caricias digitales. 

Acto seguido Franceska, añadió un segundo dedo y aumentó la fricción sobre las bragas de Clara y ésta no tardó en gemir, pero Franceska tenía otros planes para la directora Clara, como hacía calor la ventana del despacho estaba mediabierta y Franceska hizo levantarse a Clara de la silla y la llevó a la ventana. Apoyada en una columna estaba la profesora de gimnasia, que mientras sus alumnos hacían un circuito ella le estaba chupando la polla al bedel del instituto y que estaban fuera de miradas indiscretas, menos de las de Franceska y la de la directora Clara, que tenían una visión perfecta de lo que hacían los dos.

Franceska acabo de abrir una hoja de la ventana del despacho de Clara y le desabrochó los cuatro primeros botones de la blusa que llevaba y empezó a acariciar suavemente las tetas de Clara al mismo tiempo que seguia jugando con su clitoris. El efecto conjunto de las caricias de Franceska y la visión de la mamada de la profesora de gimnasia al bedel en el cuerpo de la directora Clara no tardó en aparecer, pezones erectos, bragas húmedas y gémidos de placer incontrolados.

Mientras abajo, la profe de gimnasia, apuraba la mamada al bedel porque sus alumnos habían acabado ya el circuito y estaban esperándola y cuando el bedel se corrió, ella se lo bebió hasta la última gota y cuando volvió a su clase dijo entre risas había que beber mucha leche para estar como yo.

Mientras, desde la ventana, Clara tenía que aguantarse con sus manos al marco de la ventanar por sus orgasmos eran brutales a manos de Franceska y Clara le dijo gracias por esta visión ha sido más estimulante de lo que me esperaba, mientras las dos se fundían en un apasionado beso muy morboso.

sábado, 27 de junio de 2015

Diario de un dedo - El Inicio


Mi iniciación en el mundo de la masturbación femenina fue al contarme una amiga su primer dedo. 

Mi amiga se llama Franceska y es una rubia de melena hasta el culo, sin extensiones, ojos de un verde intenso labios de pecado y un cuerpo de infarto y cuando sus padres se ponían a discutir por el iminente divorcio, Franceska se encerraba en su cuarto ponía música heavy, su favorita, especialmente de AC/DC y se tumbaba en su cama y se dedeaba al ritmo de la canción.

La primera vez que lo hizo fue cuando le comunicaron la noticia del divorcio hará unos 6 meses, Franceska y puso la canción titulada Back in Black y se desnudó y al empezar los primeros acordes rozaba despacio con dos yemas el clítoris como si punteara las cuerdas de una guitarra eléctrica y después seguía con gran maestría el ritmo de la canción y cuando parecía que Franceska iba a correrse el ritmo de la canción cambiaba y ella se tenía que adaptar el ritmo de sus punteos corporales al ritmo de la melodía. 

Franceska contenía las ganas de correrse acelerando y disminuyendo los roces de sus yemas y deseando que acabase de una vez la canción para tener la gran ovación de su particular concierto. Los últimos acordes del tema fueron la señal que precisaba ella para tener su primer gran orgasmo y lo tuvo pero de una forma tan intensa que salieron disparados los primeros 3 chorros de fluido vaginal, que empaparon el nórdico violeta que tenía en su cama pero estaba dispuesta para un bis, pero eso aún no me lo ha contado ella....

domingo, 8 de marzo de 2015

Sedúceme, Erótizame, Poséeme - Un desayuno muy completo


Abrí la puerta de mi nueva habitación y me fui desnundando poco a poco y puse el vestido encima de la cama, me envolví con una toalla rosa y me dirijí a la ducha, pero me di cuenta de que no sabía dónde se encontraba y fui a la habitación de Cristián y llamé con los nudillos a la puerta y me contestó con un sí, con su voz grave y le pregunte que dónde estaba la ducha, Cristián al verme con sólo mi escasa toalla, que casi no me tapaba nada, quedó varios segundos quiero y mirándome de arriba a abajo y cuando reaccionó dijo que estaba al final del pasillo girando a la derecha. Le di las gracias y me fui de su habitación, no se lo que me pasaba que cada vez que Cristián hablaba yo me ponía algo excitada y cachonda.

Entré en el baño, me quité la toalla y me metí en la ducha, abrí la llave del agua fría y cogí la alcachofa y la dirigí directamente a mis duros y excitados pezones para calmar un poco mi calentura, los amasaba, pellizcaba y fingía que cada gota de agua fría era una caricia de la lengua de Cristián sobre ellos. Después de eso, me "limpie" bien mi coñito y disfruté de varios orgasmos en la ducha y me volví a intentar acubrir mi voluptuoso cuerpo con la toalla y me puse rumbo a mi cuarto pero me detuve al oír gemidos provenientes del cuarto de Cristián y entreabrí la puerta y ví como Cristián se empezaba a masturbarse con una mano que con la otra retiraba para atrás la ropa de cama.

Como el calzoncillo tenía una abertura central con un único botón, pues se quitaba fácilmente con una mano. Ya la tenía algo morcillona y se masturbaba lentamente, tomándose todo el tiempo del mundo en cada pasada de su mano para recorrer esos 15 cms de polla y ese glande grueso que empezaba estar muy bien lubricado por las prieras gotas de liquido preseminal. Yo me quedé viendo como Cristián se daba placer y repetía mi nombre entre gemidos, eso me chocó un poco porque nos acababamos de conocer y ahora se estaba pajeando diciendo mi nombre, pero a la vez me gustaba que lo hiciese, porque me daba morbo que alguien como él me tuviese en cuenta en sus fantasias eróticas y en sus "manualidades". 

De pronto y sin hacer el mínimo ruido, abrí la puerta y dejé caer la toalla al suelo, Cristián me me miró, y paró su mano y me acerqué y me incliné mi cara hicia su glande lubricado y pasé mi dedo índice izquierdo por su glande y recogí una gota de líquido preseminal y me lo metí en mi boca, saboreándolo bien y despué le di un beso en el glande y le dije que era mejor que guardara esa leche caliente para el desayuno que me sabría mucho mejor.

Cristían me pidió que le quitara el calzoncillo porque tenía mucho calor y se lo quité y lo volvi a tapar y recogí la toalla y me fui a mi cuarto, me puse una camiseta gris y un culotte blanco y me acosté y me dormí rápidamente.

A la mañana siguiente, me despertó el aroma de capuccino recién hecho me hizo levantarme como un resorte y fui directa a la cocina. Cuando entré en ella ví a Cristián ya vestido y desayunando y encima de la mesa de madera habia dos jarritas de barro en una había mermelada de fresa y en la otra había miel y Cristián estaba con una tostada untada por una capa fina de mermelada de fresa. Le dí los buenos días, y le pregunté que si no prefería la miel y le pregunté el por qué y él me respodió que no era tan dulce como yo.

Yo me puse colorada y cogí una tostada y le puse miel y me la empecé a comerla, sin darme cuenta, una gota de dulce miel caía por mi labio inferior y Cristián dejó su tostada a un lado y me la limpió con la yema de su dedo gordo izquierdo y se lo chupó mientras que me miraba con esa mirada tan penetrante que me volvía tan caliente. Poco después, le pregunté por la mujer y me dijo que estaba haciendo la compra y tardaría. Yo me levanté, y me subí a la mesa delante de él, y le dije que ahora tendría que probar unos buenos fresones bastante dulces y me quité la camiseta y la dejé caer al suelo de la cocina. Acto seguido, Cristián cogió la jarrita de la miel, y me la empezó a echar sobre mis senos,  poco a poco la miel iba cayendo por ellos y Cristián se acercó a mí y empezó a jugar con su lengua sobre mis tetas que hacía que mis pezones se endurecieran rápidamente y en ciertos momentos me los chupaba y eso me hacía derretir de placer.

A continuación, Cristián empezó a masajear mi clítoris con una de sus yemas, en círculos lentos por encima de mi culotte, que ya se encontraba empapado y me lo quitó despacio y abrí las piernas y Cristián me echó un poco de sirope de fresa sobre mi sexo y lo empezó a chuparlo hasta que me dejó reluciente y sastifecha de tres orgasmos bestiales y al final del tercero me dijo "BUEN DESAYUNO, KATE", mientras que se pasaba su lengua con los restos del sirope de fresa en sus labios.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Sedúceme, Erótizame, Poséeme - Mi llegada a casa


Yo soy Kate, una joven alta, rubia, pelo medio corto, ojos verdosos, guapa, buen cuerpo, buenos senos, una 115 y muy simpatica.

Un día de verano después de desayunar, miré ofertas de trabajo como enfermera y me llamó la antención un anuncio para cuidar a un joven con una lesión médular llamado Cristían.

En el anuncio ponía un móvil, ni corta ni perezoza llamé y me salió una voz grave pero dulce a la vez y concretamos una entrevista en su casa para su comódidad. Me duché y me puse un vestido negro, ajustado con una abertura en la espalda y con un gran escote en forma de uve. 

Salí de casa y me fuí a la dirección de la casa de Cristian y toqué el timbre y salió una mujer de 50 años que me dijo que pasará que Cristian me estaba esperando, yo la seguí hasta un gran dormitorio rosa y una cama eléctrica, dónde estaba un joven moreno, ojos verdosos alto, 1,90cm, barba arreglada, con gafas, complexión normal, hablamos de lo que necesitaba y de mis condiciones y aceptó, pero con una condición por parte de él, que tenía que vivir con él porque era un trabajo de día y de noche, pero yo no me ocuparía de sua aseo, porque él manejaba bien los dos brazos. 

Llamó a la mujer le dijo algo al oído y me acompañó a la habitación de enfrente de la de Cristian era un poco más pequeña a la de Cristian de color verde suave con un armario grande, un tocador, una cama y una mesilla de noche.

Volví al cuarto de Cristian y me acerqué a su cama y le besé en la comisura de sus labios, el se puso rojo como un tomate. y le dije que tenía que recoger algunas cosas de mi csa y me prestó su coche adaptado para traerlas. En poco más de media hora ya tenía lo más esencial en la casa de Cristiian ya colocado y ordenado en mi nuevo cuarto. 

Acto seguido, le ayudé a la mujer a preparar la cena para llevársela a Cristian y después se la llevé, le puse la bandeja encima de la ropa de cama y él cogió los cubierto y le ví cenar sentada al lado de la bandeja, mientras que de vez en cuando me miraba el escotazo que lucía yo ese día.

Cuando acabó, retiré la bandeja y vino la mujer, que poco después sabría que era su nana de pequeño y después, Cristian me dijo que le sacará del armario una camiseta y un pantalon corto y que le ayudase a ponerselo. Él me ayudaba a vestirlo tenia cuerpo bien definido sin apenas vello y muy suave al tacto y yo claro no me pude resistir a rozarle sus tetillas con mis yemas. que al él no le desagradó.

A continuación le quité el vaquero que llevaba y cuando ví su miembro me puse roja no por ver un miembro sino por el estado en el cual se encontraba, estaba morcillona y cuando se la rocé sin querer con mis manos esta se alzo imponiente y me puse orgullosa de que le provocara el empuje final a su erección y que con suma delicadeza oculté en el interior de su calzoncillo que usaba para dormir.

Después de eso le ayudé a taparse otra vez, y le dí un beso de buenas noches en la frente, me agaché apropósito para que él también tuviese una buena y última imágen del día. A continuación, medio cerré su puerta y apague la luz mientras le lanzaba un beso con mis yemas sobre los labios.       

miércoles, 11 de febrero de 2015

Favor de Amiga


Jessi estaba en el bus de regreso a su casa, ella era una rubia con mechas morenas, ojos azules, labios gruesos, estaba rellenita y sus tetas eran muy generosas. y de pronto le vibró el bolsillo trasero de sus jeans, cogió su móvil rosa chicle y era su amiga Emily y ésta le dijo que la esperaba en 10 minutos en su casa. Y Jessi se puso muy contenta y feliz porque su vida era muy monótona y tenía muy pocas amigas de verdad.

La vida sexual de Jessi era más bien excasa por falta de tiempo y como Emily era terapeuta sexual para mujeres y además era bisexual, la iba ayudar.

Jessi bajó del bus y se fue caminando a su casa, que no quedaba lejos de esa parada del bus, y a la puerta ya la estaba esperando Emily. Jessi se percató de que Emily llevaba unas bolsas en las manos y le preguntó que era y Emily le respondió que una sorpresa, mientras se reía pícaramente.

Entraron en el interior de la casa de Jessi, y fueron al dormitorio de Jessi y ésta se fue desnudando poco a poco, mientras que Emily dejaba sus bolsas misteriosas en una butaca negra al lado de la cama de Jessi.

Emily le ordenó a su amiga que se tumbara en la cama y ella obedeció y Emily se quitó su pañuelo violeta del cuelllo y le vendó los ojos a Jessi y le dijo que iba a gozar como nunca. Emily llevó las bolsas a la cama y de una de ellas sacó un vibrador verde y un botecito de aceite y le echó unas gotas por todo el cuerpo de Jessi.

Acto seguido, las suaves manos de Emily, extendedieron el aceite por todas las partes sensibles del cuerpo de Jessi. LoS dedos de Emily, jugaban cuidadosamente con los pezones marrón claritos de Jessi y los pellizcaba suavemente, mientras que de la boca empezaban a escaparse los primeros gémidos suaves de placer.


Después Emily bajó un poco sus manos hasta el sexo delicado de Jessi y masajeó su sensible clítoris en movimientos lentos de arriba hacia abajo deslizando su dedo corazón cada vez más rápido. Jessi cada vez gemía más alto y le decía a Emily que no parase por nada del mundo y Emily aumentó la velocidad de su dededo.

Un poco después, Emily se desnudó y se coloco sobre el cuerpo de Jessi y Jessi empezó a comerle lentamente y con una maestría innata el coño a Emily. Lo hacia también que no podría creer que Jessi no fuese lesbiana.

Cuando Emily casi estaba a punto de explotar en un orgasmo brutal, vio el vibrador verde en la cama y lo chupó unos sengundos y se lo metió poco a poco a Jessi dentro de su sexo la velocidad la cotrolaba Emily, si la lengua de Jessi aceleraba el dedo de Emily le daba al botón "+" del lateral de vibra y cuando la lengua de su amiga se relantizaba pues ella ledaba al botón "-".

Así duraron un buen rato hasta que las dos aceleraron sus movimientos, cuyo final fue una serie bestial de orgasmos reciprocos, que las dejaron al borde del desmayo, que cayeron una al lado de la otra, y Jessi dijo aún con la respiración entrecortada "Gracias, por este favor de amiga" y Emily "Ha sido un placer para las dos".

viernes, 30 de enero de 2015

Vaya Vacaciones en Cancún



Yo trabajo en una agencia de viajes y tengo una compañera que se llama Raquel, pero los amigos la llamamos Kely. Ella es una mujer de 41 años, pelirroja, ojos verdes, no muy alta, cuerpo con un buen fondo porque aunque no era muy presumida si se mantenía en forma, porque iba al gimnasio cada día.

Como teníamos unos días libres nos auto reservamos dos billetes en nuestra agencia a Cancún, en unos días hicimos las maletas y volamos rumbo al paraíso.

Cuando aterrizamos allí, cogimos un taxi hacia nuestro hotel, nos acomodamos en nuestras habitaciones y nos fuimos a una playa cercana. Kely se puso un bikini triangular con un tanga mínimo que casi no le tapaba nada de su sexo depilado, expresamente para el viaje. Yo me puse una camiseta de manga sisa blanca con unas bermudas rojas ajustadas y nos fuimos hacia la playa.

Cuando llegamos a la playa nos fuimos a la zona del chil out y alquilamos dos hamacas y nos trajeron unas bebidas frutales y nos ofrecieron el servicio de masajes. En unos minutos nos rodearon chicas y chicos con botellas de aceite. Sin cortarse un pelo, Kely eligió a tres mulatos que le empezaron a tocar por turnos, mientras que yo solo elegí a una que llevaba un bikini amarillo. 

Kely no dejaba de mirarles los bultos que escondían los mulatos debajo de los boxers coloridos que llevaban mientras sentía los tres pares de manos por su espalda untada de aceite. Poco a poco se fue olvidando de mi presencia y se quitó el bikini y se dejó hacer por los tres masajistas. A continuación, Kely notó dos lenguas entre sus piernas y gimió en voz baja para que nadie se diera cuenta.

 Mientras mi masajista estaba encima de mi espalda masajeándome suavemente con sus manos. Unos minutos más tarde, me susurró algo a mi oído, y yo asentí con la cabeza, acto seguido ella se desprendió de su bikini  y se untó un  poco de aceite en sus senos y yo me dí la vuelta, ella se fijó en mi erección y me bajó el boxer y metió mi polla entre sus tetas y la fue masajeando con ellas, al primero lentamente y después rápido.

Kely ya no reprimía sus gemidos y eran una buena banda sonora para la cubana que me realizaba mi masajista que de vez en cuando daba lametazos a mi polla en erección completa que estaba a punto de estallar.

Uno de los tres masajistas de Kely sacó su polla que era de 23 cms y se la metió sin contemplaciones en la boca de Kely y ella empezó a chuparla con ansía un buen rato y después de eso el chico se corrió en su boca mientras que ella se corrió en las bocas de los otros dos.

Yo no tardé mucho en hacer lo propio en las tetas y boca de mi masajista. Finalmente los cuatro masajistas se fueron con una sonrisa en los labios mientras que nosotros seguíamos tomando el sol ahora más relajados que antes.

miércoles, 7 de enero de 2015

Un Café ¿Caliente? Sí, por favor


Yo me senté en una mesa al lado de la ventana de aquella cafetería, enseguida se acercó el camarero preguntandome que me traía y le dije que un café con leche calentito,porque al mirar por la ventana se veía como llovía a cantaros.

Yo miraba alrededor, no había mucha gente en el local, unas cuantas personas, me fijé en un chico joven, que estaba tomando algo en la barra de la cafetería. 

Él me sonrió y se acercó a mi mesa y se sentó a mi lado. La presencia de aquel joven me relajó tanto, que enseguida conseguió me olvidé de que estaba esperando a una amiga. 

Enseguida el joven tomó confianzas conmigo y me besó lentamente el cuello, apartando delicadamente mi media melena morena. Sus besos empezaban a cometer estragos en mi cuerpo, debajo de la blusa ya empezaban a ponerme mis pezones duros y sensibles para no dar un espectáculo quise disimular mi doble erección poniéndome la chaqueta por los hombros.

Después de sus besos, vinieron sus delicadas y sedosas yemas en mis pezones desbocados, los masajeó lentamentecon cada roce de ellas mis senos reaccionaban poniéndose cada vez más erectas.

Yo ya no sabía cómo disimular mi excitación y la verdad, es que ya no me importaba , porque la hábilidad de ese joven era extremadamente erótica, pero su tiempo en mis senos fue corto o eso me pareció a mí, yo iba disimulando dándole sorbos a mi café. 

El joven deslizó su mano hasta mi falda e introdujo un dedo en el interior hasta rozar mi ya sensible clítoris por encima de mi braguita y empezó a moverlo en círculos lentos, como si mi sexo era una taza de café y su dedo era una cucharilla.

A continuación, el joven había apartado hacia un lado mi braguita y me metió un par dedos con facilidad a causa de mi abundante lubricación y me hacía un mete-saca lento, al principio y yo me mecvecía un poco más rápido para aumentar el ritmo de sus movimientos. El orgasmo me sobrevino muy rápido pero fue muy intenso porque yo no soy mucho de autosatisfacerme, no por ganas sino por falta de tiempo para eso, pero os he de confensar una cosa, soy morbososa y en un sitio público más y ese joven fue el detonante perfecto para dar rienda suelta y realizar una fantasía erótica, que muchas teneís, pero en esta sociedad, que es demasiado arcaíca no nos deja hacerlas reales.

El joven cogió un par de servilletas del servilletero de la mesa y me secó mi sexo para que no dejara huella de mi extasís en el medio sofá de aquella cafetería. Acto seguido, el joven volvió a su taburete en la barra y yo me quedé un poco más feliz y por supuesto más relajada esperando a mi amiga con el olor del autoplacer recién hecho en el aire invadiéndolo todo a su paso.