Translate this blog

viernes, 14 de agosto de 2015

Diario de un dedo - Calor Caribeño


En el mes de Junio, nuestra clase fue al tan asiado viaje fin de curso al Caribe, con algunos profesores, incluida la profe de gimnasia. Todos estabamos nerviosos en el aeropuerto esperando a que salierá el avión con nuestros billetes. Yo iba monisima con una blusa blanca tipo ibicenca y una falda con motivos florales y sin ningún tipo de ropa interior que me molestara. 

Noté que una mano me acariciaba el pecho por encima de la blusa y me susurraba te gusta, verdad? y mi respuesta fue Mmm.. Sii, pero baja un poco más y ya verás que ya estoy llenando mi "piscina" de aguas caudalosas para que se conviertan en cascadas imparables. La mano hizo lo que le sugerí, metió la mano en la raja frontal de la falda y un dedo profundizó lentamente en mi sexo, que estaba deseando de ser atendido como se merecía y éste reaccionó como se esperaba, primero saludó al invitado, después el dedo se puso muy cómodo y finalmente se hizo dueño y señor del placer de mi coño.

Yo mientras tanto, pegaba mi culito a su entrepierna y me rozaba ligeramente hasta sentir que su bulto me hacía pesión en la tela que envolvía mi culo que por ese momento era totalmente virgen y en ese momento se acercó un profesor, que nos cortó totalmente el rollo y paramos de inmediato pero antes de separarnos me dio a probar su dedo bañado en mis jugos y lo saboreé lentamente y cuando se alejaba de mi, vi de reojo como chupaba el dedo y me guiñaba un ojo.

Ya dentro del avión, me senté al lado de mi mejor amigo, Nico, que vestí una camiseta de manga sisa y unas bermudas hawaianas amplias y entre risas y comentarios picantes empeceé a calentarme otra vez y me desafió a pajearle allí mismo a cambio yo recibiria un masaje relajante cuando llegariamos al hotel de Barbados. 

Yo ni corta ni perezosa alargué mi brazo izquierdo hacia las bermudas de Nico, me tí la mano, y empecé a masajear con los dedos índice y el dedo pulgar el glande a velocidad lenta, mientras yo miraba el cielo azul que se veía por la ventana del avión y cuando Nico estaba con un buen caletón me detuvo y me coje hasta el aseo del avion entramos los dos y me subió al lavabo me levantó la falda, él se agachó y me empezó a lamer de tal forma que a los pocos segundos tuve 3 orgasmos seguidos.

He de reconocer, que hasta ese momento ningún hombre me supo hacer un buen cunnilingus como en el aquel minusculo baño de aquel avión rumbo al mejor viaje de fin del curso de mi vida. y estó fue un pequeño aperitivo de mis aventuras con el calor caribeño, y aún estaba en pleno vuelo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario