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domingo, 5 de enero de 2025

Aprendizaje materno filial

Una tarde calurosa de verano, una madre joven que tiene 32 años escucha ruidos extraños que venian de la habitación de su hijo. La puerta de la habitación estaba entre abierta y lo que vio la puso my contenta, su hijo habia empezado a pajearse. La madre decidió espiarlo porque le resultaba morboso ver como su hijo se daba placer. 

Pasaron algunos minutos, y vio como la polla de su hijo pasaba de un tamaño mini a un tamaño considerable. Una de las manos de la madre acariciaba una de sus tetas y se pellizcaba su pezón hasta ponerlo duro como una piedra mientras se mordía el labio inferior para ahogar los gemidos que le provocaba la visión de la primera paja de su hijo.  

Su otra mano apartaba el tanga que se estaba empezándose a húmedecer y a continuación se empezó a tocar viendo a su hijo pajearse e imáginando en su pervertida y morbosa mente que lo ayudaba.

Cuando sus bajos instintos ya no pudieron reprimirse más ni corta ni perezosa entró en la habitación de su hijo que sorprendido le preguntó que hacia en su habitación y que oyó ruidos y pensaba que le pasaba algo y a continuación le preguntó a su hijo si le podía ayudar. 

Sin esperar una respuesta, lo sentó en su silla gamming y le cogió su polla, escupió en el glande rojizo de su hijo y empezó con movimientos lentos de arriba hacia a abajo que poco a poco aumentaban de velocidad. Las manos de su hijo manoseaban sin ninguna delicadeza las grandes tetas de su madre y su boca ibas a lo enormes y duros pezones que las coronaban. Sus dientes los mordisqueba con fuerza hasta que oía los gemidos de su madre.  Un rato más tarde, el hijo le quitó el tanga ya totalmente empapado de su madre y la sentó en su cama y se arrodilo abriendole las piernas para comer su coño. El hijo empezó a lamer lentamente el clitoris de su madre, ella no se lo podría creer lo bien que se lo estaba comiendo por nunca pensaba que su hijo llegara tan rápido a ese nivel.

El hijo se levantó un momento y de una estantería el mando de la TV de su habitación y se lo metió sin previo aviso en el coño mojado de su madre y la madre le dijo que era un cabrón y un hijo de puta, entre gemidos de placer mientras que el mando entraba y salía de su coño cada vez más mojado. El hijo aumentaba la velocidad de los movimientos y le decia a su madre te gusta, puta, eh? y ella de si cabrón, hazme tua quiero sentir esa polla dentro de mi coño y su hijo le metió su polla dentro del coño de su madre y empezó a embestirla como loco hasta que los dos se corrieron al mismo tiempo.