Estaba lloviendo, yo miraba por la ventana. De repente un beso en el cuello y un roce en mi coño por parte de mi novio me sacó una sonrisa pícara y lo besé apasionadamente.
Él me cogió en sus brazos y me llevó a la cama me seguió besando por todo mi cuerpo hasta que llegó a mi coño que me lo comío muy bien. Empezo a usar su lengua despacio de abajo hacia arriba y cuando llegaba al clitoris me lo chupaba y estiraba un poco y lo soltaba de golpe y eso me volvía loca de placer.
Mientras me lo hacía, lo combinaba con un mete-saca de dos de sus dedos que me follaban el coño como un experto.
A los pocos minutos, yo no podía más y le pedía que me follará con su polla erecta, pero antes había que hacerle una buena mamada. Él se subió a la cama a mí lado con su polla a la altura de mi boca y yo abrí y me la metió poco a poco para que yo la saboreara y chupara despacio y lentamente, pero de repente me cogió del pelo y aumentó la velocidad para que yo mamara cada vez más rápido. No tardó en quitarmela de mi boca llena de mi saliva y me la metió por mi coño despació, pero enseguida aumentó la velocidad de las embestidas que yo oía como rebotaban sus huevos en mi coño y esos roces aumentaban mi placer.
Yo en cada embestida gemía cada vez más y me importaba bien poco que alguien me escuchará porque en esos momentos solo me importaba mi placer y estar con él.
Después de un buen rato, dandóme duro nos corrimos a la vez y él se corrió dentro de mi caliente y húmedo coño y después me beso y se acurrucó junto a mí y me abrazó hasta quedarnos dormidos satisfechos.

