Translate this blog

jueves, 2 de octubre de 2014

Poniéndome en forma


Cuando entro por la puerta del gym, me siento observada por ti. Tus ojos se clavan en mi escotazo y en mi culo, cuando paso delante tuya. Entro en el vestuario y me cambio de ropa para empezar a sudar de lo lindo. En esta ocasión elegí un mini top blanco y unas mallas ajustadas negras, eso sí sin ropa interior, que me da alergia y es más cómodo para mí el  no llevarla casi nunca. 

Salgo del vestuario, con una coleta para que no me estorbe a hacer los ejercicios. Voy directa a las pesas de mano y cojo unas de 2kg cada una en cada mano y me pongo frente a un espejo y empiezo mi serie, tu me miras como subo y bajo las pesas rítmicamente. Ves como las primeras gotas de sudor caen por mi frente caen al escote del top y se pierden bajo de él.

Acabo mi serie, tu te acercas me ofreces una toalla limpia y me la pasó por mi escote, te fijas en cada movimiento que hago, te devuelvo la toalla y tu la dejas en su sitio de nuevo. Intento coger las pesas, pero me detienes con tus manos y miro hacia el espejo y veo que tu dedo índice izquierdo se posa delicadamente sobre mis labios y sigue el contorno de ellos a la perfección.


Tu dedo siguió su paseo lentamente por mi cuello y escote e yo pensaba que baje más, que baje más…. Y tu dedo parecía que me leía mis pensamientos que dio varios círculos sobre la tela del top que cubría mis pezones, hasta que se endurecieron rápidamente. Después, se dirigió a mi ombligo que se estremecía al contacto de tu caricia.

Con mucho cuidado se metió debajo de mis mallas rumbo a mi clítoris, que empezaba a hincharse ligeramente, me susurraste algo al oído y yo me fijé en mi expresión de morbosa por lo que me estabas haciendo en el interior de las mallas. 

De pronto, sacaste el dedo y me lo ofreciste a mi boca, que lo empezó a chupar lentamente y me diste la vuelta, te agachaste, me besaste el ombligo mientras que me bajabas mis mallas e introducías tu hábil lengua en mi rajita. Yo me dejé hacer mientras, que recogías los fluidos que salían de mi interior con tu boca. 

Te incorporaste y acercaste un banco y me mandaste que me sentara en el con las piernas abiertas, tu te sentaste enfrente de mi y me metiste tu dedo en mi vagina totalmente lubricada y mojada. Tus movimientos cada vez eran más rápidos y de mis labios empezaban a escaparme gemidos sin poder evitarlo. Me diste de probar mis fluidos sobre tu dedo, que yo chupaba como si mamara por primera vez la leche materna de una madre. Tú estabas en silencio, disfrutando de mi propio placer que tu me infligías. Volviste a meter ese dedo que me hacía desear más placer, pero esta vez me lo metiste por mi culito, lo que no me disgusto. 

Cuando lo sentí dentro, experimenté muchas sensaciones a la vez, excitación, morbo y placer, mucho placer, tu mete saca era muy delicado pero dominante al mismo tiempo. Regresaste a mi boca con tu dedo y yo no dudé en succionarlo y pasarle lentamente mi lengua.

De reojo me miraba en el espejo, porque me excita ver como disfruto y ver como reacciona todo mi cuerpo a tanto placer recibido. Llevo mis manos a mis tetas y me empiezo a pellizcar los pezones, que rápidamente se ponen sensibles y duros. Y te pido que me hagas tuya y tú me besas apasionadamente y te vas de la habitación con una sonrisa pícara.

De repente, estoy en los vestuarios de mujeres, tumbada en un banco y para mi sorpresa descubro que todo era un excitante sueño, pero al final a cabo, un sueño. Cuando me incorporo noto que mis mallas están mojadísimas, supongo que sería daño colateral del magnifico y estimulante sueño que tuve.

 Salgo del vestuario, voy al banco de pesas, una chica me ayuda a escoger las pesas y cuando alzo la miradas me quedo boquiabierta y pensando ERES TÚ!!!                    

1 comentario: