Erika, era una chica de de veintidós años, morena, media melena, por los hombros pero rizada, ojos color miel, de piel bronceada por el sol, labios carnosos, que a todas sus amistades les gustaría besar.
Erika era de cuerpo delgado, porque era muy deportista, hacía siempre su media hora o cuarenta y cinco de footing cada mañana antes de irse a la universidad. Erika no le gustaba nada su pecho, porque para ella era muy grande y le resultaba incómodo moverse, pero también agradecía las miradas de los chicos y algunas chicas cuando la veían pasar por la calle andando.
La parte de su cuerpo que más le gustaba a Erika era su culo, especialmente estaba muy orgullosa de él porque hacia muchos ejercicios para el culo en el gimnasio. Lo tenia respingón y duro, y además como le gustaba usar pantalones o minifaldas ajustadas lo exhibía aún más.
Erika tenía las piernas muy bien hechas y le gustaba lucirlas, sobre todo en verano poniéndose minifaldas demasiado cortas, pero a Erika le encantaba totalmente provocar a la gente.
Erika no tenía una pareja estable sino ella medio salía con un amigo pero no se le podría llamarse “novio”, era más un “follamigo”. El chico se llamaba Jesús, Él tenia veintiún años era moreno, pelo corto, ojos verdes, barba de tres días, labios finos y muy dulces al besar. Jesús tenía el cuerpo musculazo pero no demasiado. Jesús se cuidaba pero no demasiado, él decía que era cosa de genética y de algo del gimnasio.
Erika y él cuando salían de marcha siempre tenían mucha complicidad y esa complicidad los acaba en la cama de uno de los dos.
Una tarde de primavera, Erika llamó a Jesús para avisarle que iba a su casal, al rato, Erika estaba en casa de su amigo, pero como no le abría la puerta cogió la copia de la llave que estaba debajo de una roca y entró en casa de Jesús y entró en su habitación y vio que se quedará dormido en encima de su cama.
Jesús estaba boca arriba con unos boxers blancos y durmiendo acompasadamente y Erika se tumbó a su lado y por unos segundo lo vio dormir. Unos minutos más tarde, como Erika le gustaba provocar y más a Jesús, poco a poco fue deslizando una de sus manos hasta los boxers de Jesús y fue acariciando lentamente el contorno de la polla de Jesús, que aún estaba en estado de relajación.
La polla de Jesús no era muy gruesa ni tampoco era muy larga pero cuando estaba dentro del coño de Erika la sabia manejar muy bien.
Erika iba lenta pero constante y le fue bajando los boxers a Jesús poco a poco y dejó la polla de Jesús con una más que admirable erección. Erika fue lamiendo los laterales lentamente y deleitándose en cada centímetro con la punta de su lengua de la polla de Jesús hasta llegar al glande que la empezaba a lubricarse tímidamente, que Erika chupaba muy rítmicamente hasta su garganta. De vez en cuando miraba hacía la cara de Jesús para comprobar si se movía.
Unos minutos más tarde, Erika se puso encima del cuerpo de Jesús, pero invertida, se subió su mini vaquera y le hundió su entrepierna en la boca de Jesús aún dormido. Instintivamente Jesús sacó un poco su lengua y la movía lentamente sobre el coño depilado de Erika, que se balanceaba muy rítmicamente al contacto de la lengua de Jesús con su coño mojado.
La cabeza de Erika, bajó hasta la entrepierna de Jesús y después abrió al máximo y se la metió en su boca sin dudarlo ni un instante, sus chupadas ya no era lenta sino rápidas y violentas que a ratos le producían arcadas, pero de placer y de gusto. En una de chupadas fuertes, Jesús despertó y aumentó el ritmo de sus propias lamidas en el coño empapado de Erika.
Estuvieron en esa posición durante varios minutos hasta que Erika bajo del cuerpo de Jesús y dejó caer por sus largas piernas su escasa mini al suelo de la habitación de Jesús y este hizo lo mismo con los boxers y los lanzó a los píes de la cama. Erika se colocó encima de la pelvis de Jesús pero mirando hacia la ventana de la habitación de Jesús y fue bajando poco a poco hacia la polla ensalivada de Jesús y a continuación tanto el culo de Erika como las caderas de Jesús se movían al unísono.
Erika dominaba tanto el placer dado como el recibido por Jesús en cada embestida proporcionada por su polla, Cuando Erika bajaba, la polla de Jesús era engullida por completo por el ano de Erika, y cuando Erika subía la polla de Jesús aparecía con una buena capa de los jugos de excitación que le producía tanto roce placentero dentro del culo de Erika.
Jesús le tocaba Erika con algo de brusquedad sus tetas por encima de la camiseta roja, que con sus dedos le rozaba con suavidad sus pezones que rápidamente se pusieron duros y extremadamente sensibles y Erika ya no quería callar más a sus gemidos, y dio rienda suelta a sus expresiones más soeces y obscenas que sabia mientras seguía el sube-baja del culo con la polla de Jesús dentro de él.
Cuando llevaban un rato así, Erika cambió de posición y se colocó mirando hacia la cara de Jesús y éste le metió con asombrosa facilidad su polla totalmente lubricada dentro de su coño y empezó otra vez con el sube-baja con sus brazos rodeando el cuello de Jesús. Jesús con cada bajada del cuerpo de Erika, aprovechaba para estimular con su lengua los senos de Erika, a veces le hacía lengüetazas de arriba hacia abajo y en otras en círculos por toda la aureola y chupando muy suavemente los pezones.
Pasaron algunos minutos más así y Erika volvió a cambiar de posición, en esta ocasión, se deslizó hacia la parte inferior de la cama y rodeó la polla totalmente al límite de Jesús y empezó a frotarla despacio de arriba abajo mientras que se la chupaba al mismo tiempo. Jesús no aguanto mucho así y empezó a soltar chorros de semen entre el pecho y la cara de Erika. Acto seguido, Erika, bajó de la cama se fue al lavabo que había al lado del cuarto de Jesús para lavarse todo el semen de la cara y el pecho. Después volvió para vestirse y lo hizo lentamente para el deleite de Jesús y ella cuando acabo de arreglarse se acerco a Jesús y le dio un beso y le dijo que esa noche le apetecía bailar reggaeton y que abrían una nueva discoteca latina que se llamaba “Fuego Tropical” y que quería ir. Jesús aceptó y vio como Erika salía de su casa moviendo sus caderas muy provocativamente.
Erika fue a su casa para darse un relajante baño con agua templada y sales aromáticas y a ponerse super sexy para Jesús y a quien la mirase. Cuando cruzó la puerta principal de su cuarto se empezó a desnudar tirando a su camino la camiseta y la minifalda, que cuando se diera aquel baño la metería en la lavadora. A continuación se dirigió al cuarto de baño para llenar la gran bañera que tenia de agua templada y echar las sales aromáticas.
Salió un momento del cuarto de baño y se fue a su habitación para buscar el botecito de sales aromáticas y cogió un botecito violeta que ponía Lavanda y regresó al baño cerró el grifo y destapó el bote y echó un poco de su contenido delicadamente en el agua templada, que rápidamente se diluyó, que empezaba a dejar su dulce y agradable aroma a lavanda.
Erika se metió poco a poco en la bañera. La temperatura del agua era la perfecta, se cubrió todo el cuerpo, menos la cabeza con la espuma que hacia el agua, como aún tenia sus pezones algo sensibles, el contacto con el agua templada hizo que estos se volvieran a endurecerse rápidamente.
Erika se echó para atrás lo más que pudo para relajarse y respiró hondo para concentrarse en el casi soñoliento aroma de lavanda que ondulaba por el aire. El agua templada la relajaba aún más y se dio un lento masaje con la esponja por sus piernas, que las liberó de esa tensión acumulada en ellas. Después prosiguió dándose varios círculos rápidos en su abdomen, que dejaban en su mojada piel un rastro blanco de espuma muy sexy.
A continuación siguió dándose círculos lentos por sus senos y el cuello, acto seguido, dejó caer la esponja en el agua y Erika se fue resbalando poco a poco para sumergirse completamente para aclararse la espuma y el jabón de su escultural cuerpo.
Erika se incorporó después de unos segundos debajo del agua y salió de la bañera se envolvió en una toalla y retiró el tapón para vaciar la bañera y se fue a su cuarto para vestirse.
Entró en su cuarto, abrió el armario y sacó un mini top blanco con tirantes y dejó caer la toalla al suelo y se lo puso lentamente. A continuación se fijó en unos leggings rojos ajustados y se los puso despacio como si estuviese bailando muy sensual. Erika se dirigió a su cama y se agachó para buscar unas deportivas blancas con los cordones morados y se las puso sentándose previamente en la cama.
Erika miró hacia la esquina derecha de la cabecera de su cama y vio una mini chaqueta vaquera y se la puso y salió de la habitación y cerró la puerta principal. Erika solo tuvo que esperar unos cinco minutos antes de divisar el coche de Jesús bajando la cuesta de su calle. Jesús salió de su coche y se acercó a la puerta del pasajero para abrirla para que entrase Erika y ella se sentó en el asiento y a continuación Jesús cerró la puerta y volvió al interior del vehiculo.
Jesús fue conduciendo hasta el parking de la discoteca “Fuego Tropical” y ayudó a salir a Erika y ella le sonrió pícaramente y entraron juntos al interior de la disco.
El interior de Fuego Tropical estaba decorado con colores vivos y tenia una gran pista de baile, a la que rodeaba una barra de bar, partida en dos mitades, en una la atendía un camero semidesnudo, porque dentro hacia mucha calor, de origen caribeño y en la otra mitad de la barra la atendía una camarera con un top blanco, sin suje, y una mini, de los colores de la bandera de Brasil, que insinuaba más que mostraba.
A esas horas aún no había mucha gente, solo unas cuantas parejas, que estaban bien separadas entre si en la pista de baile. Erika se propuso animar el ambiente, se fue sin vergüenza, a pedirle una música caribeña al DJ, y se puso a mover sus caderas en el medio de la pista mientras Jesús pedía unos cócteles sin alcohol a la camarera y miraba el baile de Erika con curiosidad desde la barra.
Erika se quitó la mini chaqueta y la dejó a un lado de la pista para estar más cómoda bailando. Se acercó a una pareja, que estaba bailando muy acaramelada, primero bailó muy sexy con el chico, él intentaba poner sus manos en las caderas de Erika, pero ella ponía sus manos sobre las suyas y con un movimiento de vaivén de sus caderas alejaba el cuerpo del chico hasta que lo volvía a intentarlo.
Pocos minutos después, bailó con la chica, pero esta vez los movimientos de la chica eran más suaves y delicados que los del chico y también más erótizantes para la propia Erika que estaba perpleja ante lo que le hacia sentir esa chica con tan solo contonear sus curvas tan cerca de su cuerpo.
Erika por primera vez en su vida ya no era la experta cazadora sino la indefensa presa pero no le importaba asumir ese rol en esta ocasión, al contrario, era lo que buscaba Erika y se dejaba llevar por lo que sentía y le hacia sentir esa chica aún misteriosa. Desde la pista miraba a Jesús hablando con la camarera y ella no sentía celos por aquello, ella seguía a lo suyo, la otra chica empezó acariciarle el pelo, le daba pequeños besos en el cuello, pegaba su pelvis al culo de Erika y hacían lentos círculos con ellas y eso empezó erotizar tanto a la chica como a Erika.
Unos segundos más tarde, Erika vio como Jesús iba al baño y dejó las llaves del coche encima de la barra y cogió de la mano a la chica y se fueron directas a la barra, Erika cogió las llaves con disimulo y se fueron las dos a la entrada de la disco, Erika le dio al mando del coche de Jesús para desbloquear las puerta y las dos chicas entraron en el interior del coche y a continuación, Erika lo encendió y se dirigió a su casa.
Erika abrió la puerta de su casa mientras era besada suavemente en el cuello por la chica, Erika consiguió entrar dentro de su casa y cerró como pudo la puerta y le preguntó a la chica si quería algo para beber y la chica dijo que agua si podía ser, a lo que Erika contestó que claro y le dijo que la esperase en la sala de estar, que ahora volvía.
Erika fue para la cocina, abrió una puerta de una lacena y cogió un bol y un vaso y volvió a cerrar la puerta A continuación, Erika abrió su nevera, de ella sacó una botella de agua y llenó el vaso y volvió a meter la botella y abrió el hielero y volcó unos cubitos de hielo en el bol y cerró la nevera cogió los dos recipientes y regresó a la sala de estar.
La chica estaba sentada en el sofá de cuero azulón, que tenía Erika, apoyado en una pared de la estancia. Erika dejó el bol con los cubitos de hielo en una pequeña mesa de cristal que había al lado del sofá y a continuación le dio el vaso de agua a la chica, que la la chica le agradeció con una sonrisa.
Erika le preguntó a la chica como se llamaba y la chica le contestó que Gina. Gina era rubia de pelo corto, con los ojos verdes, labios finos, que cualquiera quería besar. Gina tenía un cuerpo muy bien proporcionado, como no era demasiada alta su pecho y su culo no eran muy exagerados, y eso le atraía mucho a Erika. Gina vestía una camiseta negra de manga corta, una minifalda de cuadros escoceses, del estilo que usan las colegialas, en sus uniformes y unas deportivas rojas y blancas.
Erika cogió un cubito de hielo del bol y se sentó al lado de Gina, en el sofá y le pasó lentamente el cubito de hielo por los labios de Gina, que dejó escapar un pequeño gemido de alivio, a continuación, Gina cogió el cubito de hielo de la mano de Erika, se lo sujetó suavemente con sus labios y ambas se besaron apasionadamente.
Gina se dejó caer en el sofá, mientras que Erika jugaba con el hielo por el cuello de Gina. A continuación, Gina se fue desnudando poco a poco mientras las gotas heladas recorrían su abdomen y se acumulaba como en un pozo en su sexy ombligo decorado por un piercing en forma de corazón.
El cubito se había derretido muy rápido, según la opinión de Erika, que estaba realmente disfrutando de aquella situación de dominio sobre esa desconocida y repitió la acción pero con la parte inferior del cuerpo caliente de Gina. Mientras Erika escogía otro hielo, Gina se fue desabrochando la mini por el lateral, que cayó suavemente al suelo del salón de Erika.
El pubis de Gina esta depilado del todo y al contacto del hielo, la piel de esa zona se achinaba y hacia que Gina gimiera como una auténtica viciosa y le pedía a Erika más intensidad, y Erika obedecía encantada. Erika con el fagor de la batalla se fue desnudando con la ayuda de Gina y cuando se derritió ese hielo se subió al cuerpo de Gina y puso su pelvis a la altura de la sensual boca de Gina y su cabeza la acomodó en la pelvis empapada de Gina.
Al unísono, las dos lenguas de aquellas dos mujeres se acompasaron una con la otra y aquella pequeña habitación se llenó de gemidos, que dejaron paso a un clímax doble, que dejaron como prueba física final dos cuerpos femeninos desnudos abrazados tendidos en el suelo, pero realmente felices.
No hay comentarios:
Publicar un comentario