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domingo, 29 de mayo de 2016
Placer de Arena y Sal
Lola estaba aburrida y bajó a la playa que estaba a unos metros de su casa. Se puso un minusculo bikini blanco con el borde verde y un top por encima y su toalla del Betis.
A los pocos minutos sus sandalias estaban tocando la arena blanca. Lola se descalzó y se quitó el top. Extendio la toalla al borde de la orilla y se puso boca arriba y tomo un buen rato el sol.
El vaiben de las olas empezaba a acariciarle el tanga del bikini y Lola se dejó que el vaibén le empezara a estimular su depilado sexo con la espuma que batía sin apenas resistencia dentro de él.
Lola quería que su improvisado amante aumentara el ritmo y vino una ola que la empapó toda cuando la ola se retiró, el bikini de Lola había desaparecido, pero como no había gente, pues a ella no le importaba mucho estar desnuda.
Poco a poco, las olas eran más fuertes, lo que Lola agradeció dejando el acceso libre para que le dieran todo el placer necesario para estar satisfecha. Estuvo así, unos 15 minutos, pero Lola, le faltaba algo y a lo lejos vio a un hombre nadando hacia la orilla.
Lola se incorporó y se fue metiendo en el agua en dirección a él, su 100 de pecho estaba salpicado por gotitas de agua y sus pezones rosaceos estaban en semi erección y cuando llegó a la altura del hombre le preguntó si podía nadar con él y le dijo que sí, pero sólo hasta una cala cercana y Lola aceptó.
En unos minutos, los dos llegaron a la orilla de la cala. El hombre se acercó a Lola y le preguntó:
- ¿Te puedo secar? -
El hombre, iba a coger su toalla, pero Lola lo detuvo y le dijo:
- Si, pero con tu lengua -
Y el hombre empezó a lamer todo el cuerpo mojado de Lola. Primero el cuello, después el hombro, el pecho, que le dedicó bastante tiempo, porque sabía a sal y era muy adictivo para el hombre. Los pezones de Lola, se acabaron de erezarf y ponerse totalmente duros al paso de la lengua del hombre, que siguió por la barriguita de ella y por el ombligo.
A continuación, el hombre separó con suma delicadeza las piernas de la ya sumisa Lola y acto seguido hundió la cabeza en el sexo de ella y lo empezo a lamer con lamidas lentas y rápidas y entre los gemidos de Lola se fue acercando a un tremendo orgasmo, que el hombre recibió con gran deseo y satisfación.
Después de eso, Lola se despertó con el bikini puesto y en su toalla. Lola se había quedado
dormida, todo había sido un sueño y se puso el top y recogió todo y se fue a casa, pero con dos únicas palabras en su mente:
"Menudo Sueño..."
martes, 5 de abril de 2016
Tentaciones
Lucia era una metre de un hotel rural de Sevilla. Lucia era una morenaza andaluza, con una mirada que te llevaba al fin del mundo en ella. No era muy alta. Lucia tenía un cuerpo bien porpocionado.
En el trabajo, solía vestir, con una blusa blanca ajustada, con escote en uve, y una mini falda negra a la altura por encima de las rodillas y estrecha. Para darle un toque sexy al uniforme llevaba un conjunto de sujetador y braguita negra.
Ese mediodía entró un chico moreno para comer elmenú del día que ese día era el siguiente:
- Almejas en Salsa Verde.
- Rabo de Toro Asado.
- Café con Leche.
Lucía fue a atender al chico y éste pidió el menú del día, pero con la condición de que Lucía lo acompañase. Lucía accedió y una compañera de Lucía los atendió.
En unos minutos la camarera les llevó las almejas, y fueron comiendo, y el chico al ver como chupaba Lucía las delicadas almejas tuvo una idea. El chico se agachó y se metió debajo de la mesa y le susurró a Lucía que se subiera la mini y que separase un poco las piernas y ella lo hizo enseguida.
Lucía sentía como los dedos del chico le apartaba con delicadeza la braguita y acariciaba suavemente el clítoris en círculos lentos y poco después, se dedicó a lamer con total maestría la vagina de Lucía, mientras ella seguía comiendo sus almejas....
Lucía se mordía los labios para no gemir pero, la destreza lenguril del chico era de 10 y a Lucía no le molestaba demasiado que la oyera gemir los otros comensales del resto del hotel y ela misma se sorprendía acelerando el ritmo de sus caderas para indicarle al chico que acelerase la velocidad de su lengua.
Poco después, Lucía avisó al chico de que venía la camarera y él volvió a su sitio. La camarera, les preguntó si les gustó el plato y el chico le digo a la camarera que estaba exhausto de tanto chupar almejas y la camarera se rió.
Unos minutos después, la camarera regresó con la ración del rabo de toro asado. Lucía le dijo al chico que ahora iba a saborear su "rabo". A continuación, Lucía se metió debajo de la mesa y le bajó la cremallera del pantalón al chico y le sacó su polla de 21 cms y se la metió en su boca y empezó a chuparla poco a poco mientras el chico intentaba no gemir demasiado alto.
El chico avisó a Lucía de que regresaba la camarera y Lucía dejo a medio degustar el "rabo" del chico y la camarera recogió los platos y a continuación, les llevó el café y el chico como se quedará antes sin rematar la faena ni corto ni perezoso se levantó y se puso al lado de Lucía y sacó su polla que aún estaba en semi erección y con la ayuda de la mano de Lucía acabó eyaculando dentro de la taza de café de Lucía que a continuación, lo saboreó y después diciéndole al chico Gracias por la leche. con una sonrisa muy morbosa en sus labios.
martes, 12 de enero de 2016
S.T.S (Sex Toy Story) 3: El Bamboleo del Paseo
Ana entró entro en el sex-shop de Belén, Ana iba vestida con un vestido con faldón de color azul celeste ajustado de tirantes que que dejaba ver los tirantes del sujetador negro que llevaba ese día, fue al mostrador y habló con Belén y ésta le entregó una pequeсa cajita negra con un lazo morado y la acompañó a una pequeña habitación con una mesita y una silla y Belén la dejó a solas.
Ana dejó la cajita en la mesa y desató el lazo y lo dejó a un lado de la cajita, cogió con las yemas de sus dedos gordo y corazón la tapa y abrió la cajita que en su interior había tres bolas chinas pequeсas de color rosa claro unidad por un hilo blanco, que acababa con una pequeña argolla para facilitar su retirada.
Ana cogió las bolas entre sus manos y colocó la silla hasta donde había un gran espejo para mirarse. A continuación se sentó delante del espejo y subió el faldón de su vestido y la echó a un lado para ver la entrada de su vagina reflejada en el espejo. Acto seguido, dejó un momento las bolas encima de la mesa y lamió lentamente la palma y el largo de sus dedos índice y corazón y los llevó a su sexo para lubricarlo para que al meterse las bolas chinas no le doliese y cuando lo tenía lo suficiente lubricado cogió las bolas y se las introdujo lentamente en su interior.
Cuando terminó, Ana se recolocó el vestido y anduvo un poco por la habitación, con cada paso que daba las bolas se movían dentro de su sexo y le producian como si la penetraran lentamente y a la vez rápida y le gustaba y además notaba como se empapaban de su fluido. Cuando se acostumbró a tenerlas dentro salió de la habitación y se despidió de Belén y fue en dirección al paseo marítimo.
Ana intercalaba pasos lentos con rápidos y las sensaciones cambiaban cuando menos se lo esparaba. En el paseo marнtimo, Ana veía gente paseando como ella, y le daba verguenza andar por ahí con las bolas dentro de su coño aunque la gente no se daba cuenta de ello. Ana decidió regresar al sex-shop de Belén, cuando llegó, Belén ya estaba cerrando la tienda y Ana le propuso ir a su casa y ella aceptó.
Cuando llegaron a la casa, Belén le acarició el cuello muy despacio a Ana y ésta se puso contra la pared y las manos de Belén bajaron lentamente la cremallera del vestido de Ana y le besó la nuca siguiendo por la espalda hasta el inicio del culo.
Ana se dejaba hacer porque deseaba probar con una mujer y además aún tenía metidas las bolas chinas, que aumentaban su excitación al máximo. Belén volteó a Ana y la acabó de desnudar y ésta la guió hasta su sala de estar. Ana se dejó caer en el sofá mientras que Belén se arrodillaba y le abría las piernas.
Belén miró a los ojos a Ana y lubricó uno de sus dedos pulgares y seguidamente, le acaricio lentamente el clítoris de Ana y ésta no pudo evitar gemir desde lo más salvaje de su ser. Belén colocó la palma de su otra mano en el bajo vientre haciendo presión y tiró poco a poco de la argolla de las bolas chinas para sacarlas. En todo el proceso, Belén no deja de mirar la cara de Ana y cuando quitó la tercera, vieron que estaban totalmente empapadas del fluido vaginal de Ana.
Belén se metió una de las bolas chinas y la saboreó lentamente y ofreció otra bola a Ana, mientras le decía que bien sabes, y Ana se puso colorada.
Mientras, que Ana chupaba el liquido que rezumaba las bolas, Belén le hacía un cunnilingus a Ana, que ésta para ayudarla en el acesso le abría sus labios mayores y menores a la vez que la lengua de Belén recorría el sexo de Ana, sin parar de mirarla.
Belén estuvo así, más de media hora, hasta que el cuerpo de Ana se puso rígido y la espalda de Ana se empezó a arquearse y por fin Ana conseguía el primer orgasmo de la tarde, pero Belén no estaba satisfecha con ese simple y vulgar orgasmin de nada y sin previo aviso le metió dos dedos en el sexo de Ana y busco el Punto G y lo estimuló con sus dos yemas haciendo el gesto de ven, ven que aceleró hasta que otra vez el cuerpo de Ana se arqueó y esta vez si que si, el coño de Ana lanzó unos buenos chorros de fluido vaginal que empaparon la cara y el tronco de Belén, que la mayor parte del líquido goteaba hacia el suelo del salón de Belén y que en el iunstante de que iba a caer una gota de ese líquido de un pezón de Belén una de las yemas de ésta la recogió y se la chupó guiñándole un ojo a Ana y se la llevó a una pequeña habitación...
domingo, 29 de noviembre de 2015
¿Está rico el postre? - Abriendo el Apetito
Marta se escribía por correo electrónico desde hacia varios meses con un chico y un día hablando por Twitter, recibió un MD, que ponía:
"Estoy abajo, ¿Me abres?"
Marta fue corriendo hacia la ventana del balcón de su apartamento y miró abajo y allí estaba el plantado con una camiseta ceñida de un concierto de Stryper, que era la banda favorita de los dos, un pantalon vaquero que le marcaba el culo respingón y un poco de su entrepierna pero no lo exageraba mucho y unas deportivas blanca y rojas.
El corazón de Marta se aceleró de jubilo y bajó las escaleras tan rápido como pudo porque vivía en el 2º piso y cuando salió ella a la puerta lo abrazó y le dió un beso edn la mejilla y a continuación Marta se sonrojó y le digo a Santi que pasara primero. Al pasar a su lado, Marta no pudo evitar que sus ojos fuesen directamente a su culo.
Marta abrió la puerta principal de su apartamento, no era gran cosa pero era suficiente para ella y su gata Donna, que en seguida reclamó los mimos de su dueña mientras que Santi la miraba en silencio.
Marta le hizo una gran pero rápida visita guiada por su piso y después se sentaron en el pequeño salón en un sofá, Marta estaba nerviosa y cada vez que la miraba Santi se sonrojaba. y para romper el hielo le ofreció algo de tomar y como hacía calor le pidió un vaso de agua con hielo. Marta fue a la cocina y abrió una lacena cogió un vaso lo lleno de agua y le metió un cubito de hielo en su interior y regresó al sofá y le dio el vaso a Santi.
Santi bebió mirando fijamente a los ojos de Marta, y después dejó el vaso encima de la mesita de cristal del salón, se pasó lentamente su lengua por sus labios y sin mirar el vaso sacó el hielo de su interior, lo paseó despacio por los carnosos labios de Marta, que dejó escapar un dulce ronroneo de entre sus labios que Santi supo entender a la perfección
Después de sus labios, Santi pasó el hielo por el suave y caliente cuello de Marta sujetado por los labios de Santi y cuan iba a dirección al canalillo de Marta, Santi se detuvo y le susurró al oído:
"Más en el postre de esta noche"
martes, 13 de octubre de 2015
S.T.S (Sex Toy Story) 2: Manuela
Ya hacia un mes, que Ana usaba a Rafita, por lo menos dos veces al día, una por la mañana, que era cuando tenía más ganas de usarlo, especialmente recién despierta y otra por la noche, para quedarse relajada antes de dormir.
Ana quería aumentar su colección de juguetes eróticos, porque llevarse a Rafita en el bolso en un “alivio rápido” fuera de casa era muy difícil de realizar y de hacer por su tamaño. Ella necesitaba algo discreto y fácil de llevar consigo para esos casos.
El Sábado de aquella semana, fue el día elegido porque Ana no tenía que trabajar para volver aquel Sex-Shop, donde entrara para comprar su ya querido Rafita.
Entró y Belén estaba atendiendo a una chica que le estaba guardando unas bolas chinas muy “Cuquis” en una bolsa y la chica le pagó y se fue de la tienda con una sonrisa pícara mientras cerraba la puerta.
Ana se acercó al mostrador y saludó a Belén y le preguntó si tenían un consolador que cupiese en el bolso y que fuese discreto. Belén fue a una estantería y regresó al cabo de unos segundos con una pequeña barra de labios rosa y negra. Belén la destapó y en la base había un pequeño botón negro y lo apretó y la barra labial empezó a vibrar ligeramente y Ana le dijo a Belén que era justo lo que quería y lo pagó y lo llevó en el bolso.
Ana disfrutó del resto del fin de semana sin acordarse de su nueva barra labial para nada. El lunes, Ana se levantó para irse a trabajar, se duchó, se vistió, desayunó un café rápido y salió de su casa hacia el garaje y salió con su coche hacia la autopista hasta su trabajo.
Unos minutos más tarde, Ana entraba en la autopista y unos kilómetros después, Ana se encontró de cara con un atasco monumental, causado por el masivo número de trabajadores que van siempre a la misma hora rumbo a sus puestos laborales. Ana como era una mujer muy tranquila para esas situaciones apagó el motor de su coche y como era la última en el atasco y había unos obreros que pusieran una valla, pensó que sería para largo.
Como saliera de casa sin maquillar, Ana aprovechó, para maquillarse un poco, abrió su bolso y sacó su kit de maquillaje, el cual constaba de rimel, sombra de ojos, y barra labial. Primero se puso la sombra de ojos, después el rimel, y cuando fue a sacar la barra labial del bolso, sacó dos, y sonrió, porque sacó también, la barra labial que comprara hacia unos días en el Sex-Shop.
La dejó en el salpicadero y se empezó a maquillar y en unos 5 minutos ya estaba maquillada. Recogió los utensilios de maquillaje y cerró el bolso y lo posó en el asiento del copiloto. Ana miró por un instante hacia el salpicadero y observó por unos segundos la barra labial vibratoria, y la cogió, la destapó, la encendió y la colocó sobre su cuello.
La suave vibración que le producía aquella barra, le recordaba a lo que sentía cuando su masajista Manuela, cuan sus manos rozaban su piel y por eso decidió bautizarla como Manuela.
Cómo Ana se estaba empezando a relajar y el atasco tardaría en resolver decidió bajar a Manuela hasta el canalillo como llevaba un vestido de tirantes verde claro y con una falda de volantes. Ana se desabrochó los dos primeros botones del vestido y pasó lentamente la punta de Manuela por el centro de su pecho y la fue bajando lentamente.
A medida que bajaba, Ana fue desabrochando los botones de su vestido y con un roce cayó al suelo del coche y lo largo de Manuela lo puso entre sus labios vaginales y estimuló poco a poco a poco el clítoris. La fusión entre la vibración intermedia, la estimulación de los roces de la punta de Manuela y el morbo de ser vista desde otros coches le apasionaba a Ana y no tardó mucho en mojarse y tener un fuerte orgasmo, que era el primero dentro de su coche.
Cuando se recuperó de las convulsiones del orgasmo, Ana cogió un klinex del bolso y limpio a Manuela y el salpicadero de algunas gotas de fluido que fue lanzado por su vagina se volvió a poner el vestido y vio que los demás coche se empezaban a mover, guardó a Manuela en el bolso, y con una amplia sonrisa se fue a trabajar.
viernes, 25 de septiembre de 2015
Visita muy curativa a Domicilio
Anna fue a visitar a un amigo en a su casa, porque su amigo cayó y estaba con el brazo izquierdo roto por una caída tonta. Anna tocó el timbre y le abrió la puerta, Marta, la novia de Diego. Marta la acompañó hasta la salita de estar, dónde Diego estaba sentado en el sofá. Anna le dio un pico en los labios mientras Marta se sentaba en el sofá y en el medio Anna. Anna era una rubia de melena corta, que vestía con un mini vestido azul muy corto muy ajustado y sin ropa interior.
Diego le empezó a acariciarle la pierna izquierda a Anna mientras Marta instintamente le bajó el pantalón corto que llevaba Diego y vio que la polla de Diego estaba algo morcillona. Diego se echó hacia atrás y Marta dejó caer un buen escupitajo sobre el glande de Diego y acto seguido, Anna lo extendió con su dedo pulgar haciendo lentos círculos sobre él.
Anna se levantó y se puso en frente de Diego y éste colocó su mano sana sobre con su pulgar fue masajeando el clítoris de Anna mientras Marta se quitaba el tanga rosay se empezaba a masturbar mientras veía esa escena.
Cuando pasaron unos minutos, Anna se quitó el vestido azul y se agachó y metió entre sus 105 de pecho la polla de Diego y empezó a hacerle una buena cubana con sus tetas mientras que Marta se quitaba su camiseta de Hello, Kitty mientras que Anna aumentaba la velocidad de la cubana con mamada que le realizaba a Diego.
Marta se levantó y se agachó detrás de Ananna y puso sus manos sobre las de Anna y movía las tetas de Anna para apurar la paja de Diego. Marta besó lentamente el cuello de Anna y le apartaba la melena le digo que ya era hora de cambiar de práctica.
Marta se fue al sillón de en frente del sofá dónde estaba sentado Diego y Anna empezó a lamer el sexo a Marta que jugueteaba con sus pezones con sus dedos y le preguntó a Diego si le gustaba la vista y él asintió afirmátivamente mientras disfrutaba del espectáculo. Anna aplicaba al coño de Marta una serie de lametones y mordisquitos en el clítorisque Marta no tardó en tener los orgasmos que iban aumentando su intensidad.
Poco después, Diego se levantó y enculó el culo de Anna mientras ésta dedeaba con rápidez con dos de dos el sexo ya inundado de Marta. Diego embestía cada vez más fuerte en el ano de Anna, y no tardó en correrse, pero no en el culo de Anna, sino en la boca de Marta, que se lo tragó sin desperdiciar ni una sóla gota del semen de Diego.
A continuación, entre los dos llevaron a Anna hasta el sofá y ellos se agacharon para comerle el el coño a dúo y Anna les decía que no parasen hasta que se corriera y ellos así lo hicieron. Marta se lo comía despacio mientras que Diego se lo comía rápidamente, el contraste de los dos estilos fue la bomba para el placer de Anna que experimentaba sus primeros orgasmos largos de su vida. Las dos lenguas parecian dos esponjas para limpiar todo el flujo que salía del sexo de Anna y cuando Anna arqueó su espalda aumentaron su bvelocidad ante la llega del gran orgasmo final de Anna. Finalmente Anna después de unas horas se vestió y se fue de su casa.
Unos días después, Diego acompañado de Marta fueron a la clinica para sacarle la escayola a Diego y descrubieron que la enfermera que le sacó la escayola era Anna, que tenía una sonrisa muy morbosa en sus labios.
sábado, 15 de agosto de 2015
Diario de un dedo - Hotel 5 Orgasmos
Cuando llegamos al hotel de las Islas Barbados nos regristamos, aunque no me tocó con Nico estaba en la habitación contigua y mi compañera de habitación era Mónica, la profesora de gimnasia, que poco despues que como compañera de habitación no estaría nada mal.
Cuando entramos en la habitación puse mi maleta encima de una de las dos camas que había en ella, la abrí y cogí mi neceser, una toalla y un bikini muy minusculo de color verde fosforito y me fui a la ducha y estaba realmente cansa del vuelo. Con el pedazo cunnilingua que me hiciera Nico en el baño del avión, mi coño no necesitaba más atenciones por ese día. Por eso no me dedeé en esa primera ducha tropical.
Me vestí con ese bikini fósforito y me puse un pareo azulon y salí del baño y la mirada de Mónica fue de total lujuría y de mi maleta otra toalla, las gafas de sol y la crema solar y me fui a la terraza con piscina del hotel.
Cuando llegué a la terraza, me tumbé en la única tumbona que quedaba libre cerca de la piscina y me coloqué boca abajo me desaté la parte superior del bikini y se acercó Nico que acababa de salir del chiringuito del hotel y le pedí que cumpliera su parte del trato del avión.
Nico llevaba un bañador turbo rojo que le hacía un buen paquete que mientras se acercaba hasta mi tumbona, mi sexo reaccionaba empapando mi minusculo tanga verde. Cuando le di la crema solar para que me diera el masaje mi sexo se contrajo para regalarme un micro orgasmos de un par de segundos pero muy intensos. Nico me embarduno de crema solar los hombros y el centro de mi media bronceada espalda y sentí sus delicados movimientos círculares que me hacían evadirme de mi entorno y sólo concentrarme en lo que me hacía Nico con suys mano. Lo estaba haciendo tan bien que mis pezones estaban rozando la tela de la tumbona y que yo para contribuir a la presión me movía ligueramente hacia arriba y hacia abajo para aumentar su erección.
Nico no se atrevía a pasar más a allá de mi espalda y yo no quería que mi excitación me dominara en la tumbona y decidimos seguir en mi habitación. No me puse ni la parte superior del bikini y cuando nos fuimos todas las miradas estaban clavadas en mis senos, incluso la de Nico. Cuando llegamos a la habitación descubrimos a Mónica totalmente desnuda en su cama dedeandose pero con una velocidad endiablada y mirando la gran tele que teníamos en frente de las camas viendo una peli porno no se imutó con nuestra llegada y me indico con su dedo que me acercara a su cama y yo lo hice. Para estar a la misma altura de Mónica me puse de rodillas encima de cama y ella se incorporó un poco y acercó su boca a uno de mis pezones y abrió sus labios y lo succionó tan suavemente que me provocó que mi cuerpo temblara de placer.
Nico se acercó y me dio a chupar dos de sus dedos y yo los empapé bien y él los dirigió hacía el coño de Mónica, mientras que ella jugaba con su lengua en mis pezones. Poco después, ambas estabamos chupando la polla de Nico y Mónica me dirigía mi cabeza para que se la chupase bien la polla a Nico. Así pasamos un buen rato hasta que Nico secorrió en nuestros senos y se durmió en mi cama.
Yo me quedé con ganas de más y Mónica me sugirió que me desvirgaba analmente, yo me sentía algo reacia, pero cuando la lengua de Mónica tocó y jugó mi ano me relaje y disfruté como nunca y cuando ella introdujo su dedo anular previamente bien ensalivado por ella y por mi y lo metió sin que nada pusiera la menor resistencia y de mi boca sólo salían gemidos de autentico placer pues los movimientos del dedo de Mónica fueron más violentos que no tardé mucho en tener una serie de orgasmo que dejaron un rastro de gotitas de fluido vaginal desde la sabana blanca hasta el cabecero de madera de la cama de Mónica, que las dos limpiamos gustosamente y al cabar nos funcimos en un beso totalmente apasionado y lascivo y después nos quedamos lasdos dormidas desnudas y con una gran sonrisa pícara en nuestros labios.
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