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sábado, 27 de junio de 2015
Diario de un dedo - El Inicio
Mi iniciación en el mundo de la masturbación femenina fue al contarme una amiga su primer dedo.
Mi amiga se llama Franceska y es una rubia de melena hasta el culo, sin extensiones, ojos de un verde intenso labios de pecado y un cuerpo de infarto y cuando sus padres se ponían a discutir por el iminente divorcio, Franceska se encerraba en su cuarto ponía música heavy, su favorita, especialmente de AC/DC y se tumbaba en su cama y se dedeaba al ritmo de la canción.
La primera vez que lo hizo fue cuando le comunicaron la noticia del divorcio hará unos 6 meses, Franceska y puso la canción titulada Back in Black y se desnudó y al empezar los primeros acordes rozaba despacio con dos yemas el clítoris como si punteara las cuerdas de una guitarra eléctrica y después seguía con gran maestría el ritmo de la canción y cuando parecía que Franceska iba a correrse el ritmo de la canción cambiaba y ella se tenía que adaptar el ritmo de sus punteos corporales al ritmo de la melodía.
Franceska contenía las ganas de correrse acelerando y disminuyendo los roces de sus yemas y deseando que acabase de una vez la canción para tener la gran ovación de su particular concierto. Los últimos acordes del tema fueron la señal que precisaba ella para tener su primer gran orgasmo y lo tuvo pero de una forma tan intensa que salieron disparados los primeros 3 chorros de fluido vaginal, que empaparon el nórdico violeta que tenía en su cama pero estaba dispuesta para un bis, pero eso aún no me lo ha contado ella....
domingo, 8 de marzo de 2015
Sedúceme, Erótizame, Poséeme - Un desayuno muy completo
Abrí la puerta de mi nueva habitación y me fui desnundando poco a poco y puse el vestido encima de la cama, me envolví con una toalla rosa y me dirijí a la ducha, pero me di cuenta de que no sabía dónde se encontraba y fui a la habitación de Cristián y llamé con los nudillos a la puerta y me contestó con un sí, con su voz grave y le pregunte que dónde estaba la ducha, Cristián al verme con sólo mi escasa toalla, que casi no me tapaba nada, quedó varios segundos quiero y mirándome de arriba a abajo y cuando reaccionó dijo que estaba al final del pasillo girando a la derecha. Le di las gracias y me fui de su habitación, no se lo que me pasaba que cada vez que Cristián hablaba yo me ponía algo excitada y cachonda.
Entré en el baño, me quité la toalla y me metí en la ducha, abrí la llave del agua fría y cogí la alcachofa y la dirigí directamente a mis duros y excitados pezones para calmar un poco mi calentura, los amasaba, pellizcaba y fingía que cada gota de agua fría era una caricia de la lengua de Cristián sobre ellos. Después de eso, me "limpie" bien mi coñito y disfruté de varios orgasmos en la ducha y me volví a intentar acubrir mi voluptuoso cuerpo con la toalla y me puse rumbo a mi cuarto pero me detuve al oír gemidos provenientes del cuarto de Cristián y entreabrí la puerta y ví como Cristián se empezaba a masturbarse con una mano que con la otra retiraba para atrás la ropa de cama.
Como el calzoncillo tenía una abertura central con un único botón, pues se quitaba fácilmente con una mano. Ya la tenía algo morcillona y se masturbaba lentamente, tomándose todo el tiempo del mundo en cada pasada de su mano para recorrer esos 15 cms de polla y ese glande grueso que empezaba estar muy bien lubricado por las prieras gotas de liquido preseminal. Yo me quedé viendo como Cristián se daba placer y repetía mi nombre entre gemidos, eso me chocó un poco porque nos acababamos de conocer y ahora se estaba pajeando diciendo mi nombre, pero a la vez me gustaba que lo hiciese, porque me daba morbo que alguien como él me tuviese en cuenta en sus fantasias eróticas y en sus "manualidades".
De pronto y sin hacer el mínimo ruido, abrí la puerta y dejé caer la toalla al suelo, Cristián me me miró, y paró su mano y me acerqué y me incliné mi cara hicia su glande lubricado y pasé mi dedo índice izquierdo por su glande y recogí una gota de líquido preseminal y me lo metí en mi boca, saboreándolo bien y despué le di un beso en el glande y le dije que era mejor que guardara esa leche caliente para el desayuno que me sabría mucho mejor.
Cristían me pidió que le quitara el calzoncillo porque tenía mucho calor y se lo quité y lo volvi a tapar y recogí la toalla y me fui a mi cuarto, me puse una camiseta gris y un culotte blanco y me acosté y me dormí rápidamente.
A la mañana siguiente, me despertó el aroma de capuccino recién hecho me hizo levantarme como un resorte y fui directa a la cocina. Cuando entré en ella ví a Cristián ya vestido y desayunando y encima de la mesa de madera habia dos jarritas de barro en una había mermelada de fresa y en la otra había miel y Cristián estaba con una tostada untada por una capa fina de mermelada de fresa. Le dí los buenos días, y le pregunté que si no prefería la miel y le pregunté el por qué y él me respodió que no era tan dulce como yo.
Como el calzoncillo tenía una abertura central con un único botón, pues se quitaba fácilmente con una mano. Ya la tenía algo morcillona y se masturbaba lentamente, tomándose todo el tiempo del mundo en cada pasada de su mano para recorrer esos 15 cms de polla y ese glande grueso que empezaba estar muy bien lubricado por las prieras gotas de liquido preseminal. Yo me quedé viendo como Cristián se daba placer y repetía mi nombre entre gemidos, eso me chocó un poco porque nos acababamos de conocer y ahora se estaba pajeando diciendo mi nombre, pero a la vez me gustaba que lo hiciese, porque me daba morbo que alguien como él me tuviese en cuenta en sus fantasias eróticas y en sus "manualidades".
De pronto y sin hacer el mínimo ruido, abrí la puerta y dejé caer la toalla al suelo, Cristián me me miró, y paró su mano y me acerqué y me incliné mi cara hicia su glande lubricado y pasé mi dedo índice izquierdo por su glande y recogí una gota de líquido preseminal y me lo metí en mi boca, saboreándolo bien y despué le di un beso en el glande y le dije que era mejor que guardara esa leche caliente para el desayuno que me sabría mucho mejor.
Cristían me pidió que le quitara el calzoncillo porque tenía mucho calor y se lo quité y lo volvi a tapar y recogí la toalla y me fui a mi cuarto, me puse una camiseta gris y un culotte blanco y me acosté y me dormí rápidamente.
A la mañana siguiente, me despertó el aroma de capuccino recién hecho me hizo levantarme como un resorte y fui directa a la cocina. Cuando entré en ella ví a Cristián ya vestido y desayunando y encima de la mesa de madera habia dos jarritas de barro en una había mermelada de fresa y en la otra había miel y Cristián estaba con una tostada untada por una capa fina de mermelada de fresa. Le dí los buenos días, y le pregunté que si no prefería la miel y le pregunté el por qué y él me respodió que no era tan dulce como yo.
Yo me puse colorada y cogí una tostada y le puse miel y me la empecé a comerla, sin darme cuenta, una gota de dulce miel caía por mi labio inferior y Cristián dejó su tostada a un lado y me la limpió con la yema de su dedo gordo izquierdo y se lo chupó mientras que me miraba con esa mirada tan penetrante que me volvía tan caliente. Poco después, le pregunté por la mujer y me dijo que estaba haciendo la compra y tardaría. Yo me levanté, y me subí a la mesa delante de él, y le dije que ahora tendría que probar unos buenos fresones bastante dulces y me quité la camiseta y la dejé caer al suelo de la cocina. Acto seguido, Cristián cogió la jarrita de la miel, y me la empezó a echar sobre mis senos, poco a poco la miel iba cayendo por ellos y Cristián se acercó a mí y empezó a jugar con su lengua sobre mis tetas que hacía que mis pezones se endurecieran rápidamente y en ciertos momentos me los chupaba y eso me hacía derretir de placer.
A continuación, Cristián empezó a masajear mi clítoris con una de sus yemas, en círculos lentos por encima de mi culotte, que ya se encontraba empapado y me lo quitó despacio y abrí las piernas y Cristián me echó un poco de sirope de fresa sobre mi sexo y lo empezó a chuparlo hasta que me dejó reluciente y sastifecha de tres orgasmos bestiales y al final del tercero me dijo "BUEN DESAYUNO, KATE", mientras que se pasaba su lengua con los restos del sirope de fresa en sus labios.
miércoles, 4 de marzo de 2015
Sedúceme, Erótizame, Poséeme - Mi llegada a casa
Yo soy Kate, una joven alta, rubia, pelo medio corto, ojos verdosos, guapa, buen cuerpo, buenos senos, una 115 y muy simpatica.
Un día de verano después de desayunar, miré ofertas de trabajo como enfermera y me llamó la antención un anuncio para cuidar a un joven con una lesión médular llamado Cristían.
En el anuncio ponía un móvil, ni corta ni perezoza llamé y me salió una voz grave pero dulce a la vez y concretamos una entrevista en su casa para su comódidad. Me duché y me puse un vestido negro, ajustado con una abertura en la espalda y con un gran escote en forma de uve.
Salí de casa y me fuí a la dirección de la casa de Cristian y toqué el timbre y salió una mujer de 50 años que me dijo que pasará que Cristian me estaba esperando, yo la seguí hasta un gran dormitorio rosa y una cama eléctrica, dónde estaba un joven moreno, ojos verdosos alto, 1,90cm, barba arreglada, con gafas, complexión normal, hablamos de lo que necesitaba y de mis condiciones y aceptó, pero con una condición por parte de él, que tenía que vivir con él porque era un trabajo de día y de noche, pero yo no me ocuparía de sua aseo, porque él manejaba bien los dos brazos.
Llamó a la mujer le dijo algo al oído y me acompañó a la habitación de enfrente de la de Cristian era un poco más pequeña a la de Cristian de color verde suave con un armario grande, un tocador, una cama y una mesilla de noche.
Volví al cuarto de Cristian y me acerqué a su cama y le besé en la comisura de sus labios, el se puso rojo como un tomate. y le dije que tenía que recoger algunas cosas de mi csa y me prestó su coche adaptado para traerlas. En poco más de media hora ya tenía lo más esencial en la casa de Cristiian ya colocado y ordenado en mi nuevo cuarto.
Acto seguido, le ayudé a la mujer a preparar la cena para llevársela a Cristian y después se la llevé, le puse la bandeja encima de la ropa de cama y él cogió los cubierto y le ví cenar sentada al lado de la bandeja, mientras que de vez en cuando me miraba el escotazo que lucía yo ese día.
Cuando acabó, retiré la bandeja y vino la mujer, que poco después sabría que era su nana de pequeño y después, Cristian me dijo que le sacará del armario una camiseta y un pantalon corto y que le ayudase a ponerselo. Él me ayudaba a vestirlo tenia cuerpo bien definido sin apenas vello y muy suave al tacto y yo claro no me pude resistir a rozarle sus tetillas con mis yemas. que al él no le desagradó.
A continuación le quité el vaquero que llevaba y cuando ví su miembro me puse roja no por ver un miembro sino por el estado en el cual se encontraba, estaba morcillona y cuando se la rocé sin querer con mis manos esta se alzo imponiente y me puse orgullosa de que le provocara el empuje final a su erección y que con suma delicadeza oculté en el interior de su calzoncillo que usaba para dormir.
Después de eso le ayudé a taparse otra vez, y le dí un beso de buenas noches en la frente, me agaché apropósito para que él también tuviese una buena y última imágen del día. A continuación, medio cerré su puerta y apague la luz mientras le lanzaba un beso con mis yemas sobre los labios.
miércoles, 11 de febrero de 2015
Favor de Amiga
Jessi estaba en el bus de regreso a su casa, ella era una rubia con mechas morenas, ojos azules, labios gruesos, estaba rellenita y sus tetas eran muy generosas. y de pronto le vibró el bolsillo trasero de sus jeans, cogió su móvil rosa chicle y era su amiga Emily y ésta le dijo que la esperaba en 10 minutos en su casa. Y Jessi se puso muy contenta y feliz porque su vida era muy monótona y tenía muy pocas amigas de verdad.
La vida sexual de Jessi era más bien excasa por falta de tiempo y como Emily era terapeuta sexual para mujeres y además era bisexual, la iba ayudar.
Jessi bajó del bus y se fue caminando a su casa, que no quedaba lejos de esa parada del bus, y a la puerta ya la estaba esperando Emily. Jessi se percató de que Emily llevaba unas bolsas en las manos y le preguntó que era y Emily le respondió que una sorpresa, mientras se reía pícaramente.
Entraron en el interior de la casa de Jessi, y fueron al dormitorio de Jessi y ésta se fue desnudando poco a poco, mientras que Emily dejaba sus bolsas misteriosas en una butaca negra al lado de la cama de Jessi.
Emily le ordenó a su amiga que se tumbara en la cama y ella obedeció y Emily se quitó su pañuelo violeta del cuelllo y le vendó los ojos a Jessi y le dijo que iba a gozar como nunca. Emily llevó las bolsas a la cama y de una de ellas sacó un vibrador verde y un botecito de aceite y le echó unas gotas por todo el cuerpo de Jessi.
Acto seguido, las suaves manos de Emily, extendedieron el aceite por todas las partes sensibles del cuerpo de Jessi. LoS dedos de Emily, jugaban cuidadosamente con los pezones marrón claritos de Jessi y los pellizcaba suavemente, mientras que de la boca empezaban a escaparse los primeros gémidos suaves de placer.
Después Emily bajó un poco sus manos hasta el sexo delicado de Jessi y masajeó su sensible clítoris en movimientos lentos de arriba hacia abajo deslizando su dedo corazón cada vez más rápido. Jessi cada vez gemía más alto y le decía a Emily que no parase por nada del mundo y Emily aumentó la velocidad de su dededo.
Un poco después, Emily se desnudó y se coloco sobre el cuerpo de Jessi y Jessi empezó a comerle lentamente y con una maestría innata el coño a Emily. Lo hacia también que no podría creer que Jessi no fuese lesbiana.
Cuando Emily casi estaba a punto de explotar en un orgasmo brutal, vio el vibrador verde en la cama y lo chupó unos sengundos y se lo metió poco a poco a Jessi dentro de su sexo la velocidad la cotrolaba Emily, si la lengua de Jessi aceleraba el dedo de Emily le daba al botón "+" del lateral de vibra y cuando la lengua de su amiga se relantizaba pues ella ledaba al botón "-".
Así duraron un buen rato hasta que las dos aceleraron sus movimientos, cuyo final fue una serie bestial de orgasmos reciprocos, que las dejaron al borde del desmayo, que cayeron una al lado de la otra, y Jessi dijo aún con la respiración entrecortada "Gracias, por este favor de amiga" y Emily "Ha sido un placer para las dos".
La vida sexual de Jessi era más bien excasa por falta de tiempo y como Emily era terapeuta sexual para mujeres y además era bisexual, la iba ayudar.
Jessi bajó del bus y se fue caminando a su casa, que no quedaba lejos de esa parada del bus, y a la puerta ya la estaba esperando Emily. Jessi se percató de que Emily llevaba unas bolsas en las manos y le preguntó que era y Emily le respondió que una sorpresa, mientras se reía pícaramente.
Entraron en el interior de la casa de Jessi, y fueron al dormitorio de Jessi y ésta se fue desnudando poco a poco, mientras que Emily dejaba sus bolsas misteriosas en una butaca negra al lado de la cama de Jessi.
Emily le ordenó a su amiga que se tumbara en la cama y ella obedeció y Emily se quitó su pañuelo violeta del cuelllo y le vendó los ojos a Jessi y le dijo que iba a gozar como nunca. Emily llevó las bolsas a la cama y de una de ellas sacó un vibrador verde y un botecito de aceite y le echó unas gotas por todo el cuerpo de Jessi.
Acto seguido, las suaves manos de Emily, extendedieron el aceite por todas las partes sensibles del cuerpo de Jessi. LoS dedos de Emily, jugaban cuidadosamente con los pezones marrón claritos de Jessi y los pellizcaba suavemente, mientras que de la boca empezaban a escaparse los primeros gémidos suaves de placer.
Después Emily bajó un poco sus manos hasta el sexo delicado de Jessi y masajeó su sensible clítoris en movimientos lentos de arriba hacia abajo deslizando su dedo corazón cada vez más rápido. Jessi cada vez gemía más alto y le decía a Emily que no parase por nada del mundo y Emily aumentó la velocidad de su dededo.
Un poco después, Emily se desnudó y se coloco sobre el cuerpo de Jessi y Jessi empezó a comerle lentamente y con una maestría innata el coño a Emily. Lo hacia también que no podría creer que Jessi no fuese lesbiana.
Cuando Emily casi estaba a punto de explotar en un orgasmo brutal, vio el vibrador verde en la cama y lo chupó unos sengundos y se lo metió poco a poco a Jessi dentro de su sexo la velocidad la cotrolaba Emily, si la lengua de Jessi aceleraba el dedo de Emily le daba al botón "+" del lateral de vibra y cuando la lengua de su amiga se relantizaba pues ella ledaba al botón "-".
Así duraron un buen rato hasta que las dos aceleraron sus movimientos, cuyo final fue una serie bestial de orgasmos reciprocos, que las dejaron al borde del desmayo, que cayeron una al lado de la otra, y Jessi dijo aún con la respiración entrecortada "Gracias, por este favor de amiga" y Emily "Ha sido un placer para las dos".
viernes, 30 de enero de 2015
Vaya Vacaciones en Cancún
Yo trabajo en una agencia de viajes y tengo una compañera que se llama Raquel, pero los amigos la llamamos Kely. Ella es una mujer de 41 años, pelirroja, ojos verdes, no muy alta, cuerpo con un buen fondo porque aunque no era muy presumida si se mantenía en forma, porque iba al gimnasio cada día.
Como teníamos unos días libres nos auto reservamos dos billetes en nuestra agencia a Cancún, en unos días hicimos las maletas y volamos rumbo al paraíso.
Cuando aterrizamos allí, cogimos un taxi hacia nuestro hotel, nos acomodamos en nuestras habitaciones y nos fuimos a una playa cercana. Kely se puso un bikini triangular con un tanga mínimo que casi no le tapaba nada de su sexo depilado, expresamente para el viaje. Yo me puse una camiseta de manga sisa blanca con unas bermudas rojas ajustadas y nos fuimos hacia la playa.
Cuando llegamos a la playa nos fuimos a la zona del chil out y alquilamos dos hamacas y nos trajeron unas bebidas frutales y nos ofrecieron el servicio de masajes. En unos minutos nos rodearon chicas y chicos con botellas de aceite. Sin cortarse un pelo, Kely eligió a tres mulatos que le empezaron a tocar por turnos, mientras que yo solo elegí a una que llevaba un bikini amarillo.
Kely no dejaba de mirarles los bultos que escondían los mulatos debajo de los boxers coloridos que llevaban mientras sentía los tres pares de manos por su espalda untada de aceite. Poco a poco se fue olvidando de mi presencia y se quitó el bikini y se dejó hacer por los tres masajistas. A continuación, Kely notó dos lenguas entre sus piernas y gimió en voz baja para que nadie se diera cuenta.
Mientras mi masajista estaba encima de mi espalda masajeándome suavemente con sus manos. Unos minutos más tarde, me susurró algo a mi oído, y yo asentí con la cabeza, acto seguido ella se desprendió de su bikini y se untó un poco de aceite en sus senos y yo me dí la vuelta, ella se fijó en mi erección y me bajó el boxer y metió mi polla entre sus tetas y la fue masajeando con ellas, al primero lentamente y después rápido.
Kely ya no reprimía sus gemidos y eran una buena banda sonora para la cubana que me realizaba mi masajista que de vez en cuando daba lametazos a mi polla en erección completa que estaba a punto de estallar.
Uno de los tres masajistas de Kely sacó su polla que era de 23 cms y se la metió sin contemplaciones en la boca de Kely y ella empezó a chuparla con ansía un buen rato y después de eso el chico se corrió en su boca mientras que ella se corrió en las bocas de los otros dos.
Yo no tardé mucho en hacer lo propio en las tetas y boca de mi masajista. Finalmente los cuatro masajistas se fueron con una sonrisa en los labios mientras que nosotros seguíamos tomando el sol ahora más relajados que antes.
miércoles, 7 de enero de 2015
Un Café ¿Caliente? Sí, por favor
Yo me senté en una mesa al lado de la ventana de aquella cafetería, enseguida se acercó el camarero preguntandome que me traía y le dije que un café con leche calentito,porque al mirar por la ventana se veía como llovía a cantaros.
Yo miraba alrededor, no había mucha gente en el local, unas cuantas personas, me fijé en un chico joven, que estaba tomando algo en la barra de la cafetería.
Él me sonrió y se acercó a mi mesa y se sentó a mi lado. La presencia de aquel joven me relajó tanto, que enseguida conseguió me olvidé de que estaba esperando a una amiga.
Enseguida el joven tomó confianzas conmigo y me besó lentamente el cuello, apartando delicadamente mi media melena morena. Sus besos empezaban a cometer estragos en mi cuerpo, debajo de la blusa ya empezaban a ponerme mis pezones duros y sensibles para no dar un espectáculo quise disimular mi doble erección poniéndome la chaqueta por los hombros.
Después de sus besos, vinieron sus delicadas y sedosas yemas en mis pezones desbocados, los masajeó lentamentecon cada roce de ellas mis senos reaccionaban poniéndose cada vez más erectas.
Yo ya no sabía cómo disimular mi excitación y la verdad, es que ya no me importaba , porque la hábilidad de ese joven era extremadamente erótica, pero su tiempo en mis senos fue corto o eso me pareció a mí, yo iba disimulando dándole sorbos a mi café.
El joven deslizó su mano hasta mi falda e introdujo un dedo en el interior hasta rozar mi ya sensible clítoris por encima de mi braguita y empezó a moverlo en círculos lentos, como si mi sexo era una taza de café y su dedo era una cucharilla.
A continuación, el joven había apartado hacia un lado mi braguita y me metió un par dedos con facilidad a causa de mi abundante lubricación y me hacía un mete-saca lento, al principio y yo me mecvecía un poco más rápido para aumentar el ritmo de sus movimientos. El orgasmo me sobrevino muy rápido pero fue muy intenso porque yo no soy mucho de autosatisfacerme, no por ganas sino por falta de tiempo para eso, pero os he de confensar una cosa, soy morbososa y en un sitio público más y ese joven fue el detonante perfecto para dar rienda suelta y realizar una fantasía erótica, que muchas teneís, pero en esta sociedad, que es demasiado arcaíca no nos deja hacerlas reales.
El joven cogió un par de servilletas del servilletero de la mesa y me secó mi sexo para que no dejara huella de mi extasís en el medio sofá de aquella cafetería. Acto seguido, el joven volvió a su taburete en la barra y yo me quedé un poco más feliz y por supuesto más relajada esperando a mi amiga con el olor del autoplacer recién hecho en el aire invadiéndolo todo a su paso.
viernes, 14 de noviembre de 2014
Una Lectura Placentera en el Metro
Una amiga de Silvia le habló de un blog de relatos eróticos, que ella era visitante y lectora asídua y a Silvia le picó la curiosidad y un día mientras iba a un sitio en el metro, aprovechó para leer ese blog desde su tablet.
Cómo no quedaban asientos libres tuvo que hacer el trayecto de píe, y escribió la dirección del blog y entró en el y le dio a un relato cualquiera y desde el primer momento se astrajo de todo lo que ocurría a su alrededor y se centró en la lectura del relato.
Desde la primera linea, Silvia se dio cuenta de que el autor sabía erotizar a cualquiera que lo leyera. Silvia ya estaba tan metida en la vivencia del relato, que su cuerpo ya empezaba a reaccionar al estimulo del relato. Debajo de su ropa, le empezaban a endurecerse sus pezones rosados y debajo de los leggins que llevaba, ya le empezaba a humedecer su sexo.
A mitad del relato notó una mano dentro de sus leggins, era la manno de un chico que estaba detrás suyo, pero a Silvia no le importaba el gesto descarado porque la lectura del relato era tan envolvente que si no fuera por la mano del chico, Silvia se volvería loca del placer sin poder aplacarlo.
El chico sabía donde tocar y a que velocidad mientras que Silvia solo era capaz de sobarse las tetas por encima de la camiseta ajustada que ella llevaba.
Cuando Silvia acabó la lectura del relato, la mano del chico ya no estaba y el chico tampoco. Silvia vio su parada recogió su tablet y se bajó del metro, cuando volvió a la realidad se dio cuenta, que en el medio de sus leggins había una gran mancha de sus fluidos vaginales, y en sus labios una sonrisa de satisfacción.
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