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miércoles, 11 de febrero de 2015

Favor de Amiga


Jessi estaba en el bus de regreso a su casa, ella era una rubia con mechas morenas, ojos azules, labios gruesos, estaba rellenita y sus tetas eran muy generosas. y de pronto le vibró el bolsillo trasero de sus jeans, cogió su móvil rosa chicle y era su amiga Emily y ésta le dijo que la esperaba en 10 minutos en su casa. Y Jessi se puso muy contenta y feliz porque su vida era muy monótona y tenía muy pocas amigas de verdad.

La vida sexual de Jessi era más bien excasa por falta de tiempo y como Emily era terapeuta sexual para mujeres y además era bisexual, la iba ayudar.

Jessi bajó del bus y se fue caminando a su casa, que no quedaba lejos de esa parada del bus, y a la puerta ya la estaba esperando Emily. Jessi se percató de que Emily llevaba unas bolsas en las manos y le preguntó que era y Emily le respondió que una sorpresa, mientras se reía pícaramente.

Entraron en el interior de la casa de Jessi, y fueron al dormitorio de Jessi y ésta se fue desnudando poco a poco, mientras que Emily dejaba sus bolsas misteriosas en una butaca negra al lado de la cama de Jessi.

Emily le ordenó a su amiga que se tumbara en la cama y ella obedeció y Emily se quitó su pañuelo violeta del cuelllo y le vendó los ojos a Jessi y le dijo que iba a gozar como nunca. Emily llevó las bolsas a la cama y de una de ellas sacó un vibrador verde y un botecito de aceite y le echó unas gotas por todo el cuerpo de Jessi.

Acto seguido, las suaves manos de Emily, extendedieron el aceite por todas las partes sensibles del cuerpo de Jessi. LoS dedos de Emily, jugaban cuidadosamente con los pezones marrón claritos de Jessi y los pellizcaba suavemente, mientras que de la boca empezaban a escaparse los primeros gémidos suaves de placer.


Después Emily bajó un poco sus manos hasta el sexo delicado de Jessi y masajeó su sensible clítoris en movimientos lentos de arriba hacia abajo deslizando su dedo corazón cada vez más rápido. Jessi cada vez gemía más alto y le decía a Emily que no parase por nada del mundo y Emily aumentó la velocidad de su dededo.

Un poco después, Emily se desnudó y se coloco sobre el cuerpo de Jessi y Jessi empezó a comerle lentamente y con una maestría innata el coño a Emily. Lo hacia también que no podría creer que Jessi no fuese lesbiana.

Cuando Emily casi estaba a punto de explotar en un orgasmo brutal, vio el vibrador verde en la cama y lo chupó unos sengundos y se lo metió poco a poco a Jessi dentro de su sexo la velocidad la cotrolaba Emily, si la lengua de Jessi aceleraba el dedo de Emily le daba al botón "+" del lateral de vibra y cuando la lengua de su amiga se relantizaba pues ella ledaba al botón "-".

Así duraron un buen rato hasta que las dos aceleraron sus movimientos, cuyo final fue una serie bestial de orgasmos reciprocos, que las dejaron al borde del desmayo, que cayeron una al lado de la otra, y Jessi dijo aún con la respiración entrecortada "Gracias, por este favor de amiga" y Emily "Ha sido un placer para las dos".

viernes, 30 de enero de 2015

Vaya Vacaciones en Cancún



Yo trabajo en una agencia de viajes y tengo una compañera que se llama Raquel, pero los amigos la llamamos Kely. Ella es una mujer de 41 años, pelirroja, ojos verdes, no muy alta, cuerpo con un buen fondo porque aunque no era muy presumida si se mantenía en forma, porque iba al gimnasio cada día.

Como teníamos unos días libres nos auto reservamos dos billetes en nuestra agencia a Cancún, en unos días hicimos las maletas y volamos rumbo al paraíso.

Cuando aterrizamos allí, cogimos un taxi hacia nuestro hotel, nos acomodamos en nuestras habitaciones y nos fuimos a una playa cercana. Kely se puso un bikini triangular con un tanga mínimo que casi no le tapaba nada de su sexo depilado, expresamente para el viaje. Yo me puse una camiseta de manga sisa blanca con unas bermudas rojas ajustadas y nos fuimos hacia la playa.

Cuando llegamos a la playa nos fuimos a la zona del chil out y alquilamos dos hamacas y nos trajeron unas bebidas frutales y nos ofrecieron el servicio de masajes. En unos minutos nos rodearon chicas y chicos con botellas de aceite. Sin cortarse un pelo, Kely eligió a tres mulatos que le empezaron a tocar por turnos, mientras que yo solo elegí a una que llevaba un bikini amarillo. 

Kely no dejaba de mirarles los bultos que escondían los mulatos debajo de los boxers coloridos que llevaban mientras sentía los tres pares de manos por su espalda untada de aceite. Poco a poco se fue olvidando de mi presencia y se quitó el bikini y se dejó hacer por los tres masajistas. A continuación, Kely notó dos lenguas entre sus piernas y gimió en voz baja para que nadie se diera cuenta.

 Mientras mi masajista estaba encima de mi espalda masajeándome suavemente con sus manos. Unos minutos más tarde, me susurró algo a mi oído, y yo asentí con la cabeza, acto seguido ella se desprendió de su bikini  y se untó un  poco de aceite en sus senos y yo me dí la vuelta, ella se fijó en mi erección y me bajó el boxer y metió mi polla entre sus tetas y la fue masajeando con ellas, al primero lentamente y después rápido.

Kely ya no reprimía sus gemidos y eran una buena banda sonora para la cubana que me realizaba mi masajista que de vez en cuando daba lametazos a mi polla en erección completa que estaba a punto de estallar.

Uno de los tres masajistas de Kely sacó su polla que era de 23 cms y se la metió sin contemplaciones en la boca de Kely y ella empezó a chuparla con ansía un buen rato y después de eso el chico se corrió en su boca mientras que ella se corrió en las bocas de los otros dos.

Yo no tardé mucho en hacer lo propio en las tetas y boca de mi masajista. Finalmente los cuatro masajistas se fueron con una sonrisa en los labios mientras que nosotros seguíamos tomando el sol ahora más relajados que antes.

miércoles, 7 de enero de 2015

Un Café ¿Caliente? Sí, por favor


Yo me senté en una mesa al lado de la ventana de aquella cafetería, enseguida se acercó el camarero preguntandome que me traía y le dije que un café con leche calentito,porque al mirar por la ventana se veía como llovía a cantaros.

Yo miraba alrededor, no había mucha gente en el local, unas cuantas personas, me fijé en un chico joven, que estaba tomando algo en la barra de la cafetería. 

Él me sonrió y se acercó a mi mesa y se sentó a mi lado. La presencia de aquel joven me relajó tanto, que enseguida conseguió me olvidé de que estaba esperando a una amiga. 

Enseguida el joven tomó confianzas conmigo y me besó lentamente el cuello, apartando delicadamente mi media melena morena. Sus besos empezaban a cometer estragos en mi cuerpo, debajo de la blusa ya empezaban a ponerme mis pezones duros y sensibles para no dar un espectáculo quise disimular mi doble erección poniéndome la chaqueta por los hombros.

Después de sus besos, vinieron sus delicadas y sedosas yemas en mis pezones desbocados, los masajeó lentamentecon cada roce de ellas mis senos reaccionaban poniéndose cada vez más erectas.

Yo ya no sabía cómo disimular mi excitación y la verdad, es que ya no me importaba , porque la hábilidad de ese joven era extremadamente erótica, pero su tiempo en mis senos fue corto o eso me pareció a mí, yo iba disimulando dándole sorbos a mi café. 

El joven deslizó su mano hasta mi falda e introdujo un dedo en el interior hasta rozar mi ya sensible clítoris por encima de mi braguita y empezó a moverlo en círculos lentos, como si mi sexo era una taza de café y su dedo era una cucharilla.

A continuación, el joven había apartado hacia un lado mi braguita y me metió un par dedos con facilidad a causa de mi abundante lubricación y me hacía un mete-saca lento, al principio y yo me mecvecía un poco más rápido para aumentar el ritmo de sus movimientos. El orgasmo me sobrevino muy rápido pero fue muy intenso porque yo no soy mucho de autosatisfacerme, no por ganas sino por falta de tiempo para eso, pero os he de confensar una cosa, soy morbososa y en un sitio público más y ese joven fue el detonante perfecto para dar rienda suelta y realizar una fantasía erótica, que muchas teneís, pero en esta sociedad, que es demasiado arcaíca no nos deja hacerlas reales.

El joven cogió un par de servilletas del servilletero de la mesa y me secó mi sexo para que no dejara huella de mi extasís en el medio sofá de aquella cafetería. Acto seguido, el joven volvió a su taburete en la barra y yo me quedé un poco más feliz y por supuesto más relajada esperando a mi amiga con el olor del autoplacer recién hecho en el aire invadiéndolo todo a su paso.       

viernes, 14 de noviembre de 2014

Una Lectura Placentera en el Metro



Una amiga de Silvia le habló de un blog de relatos eróticos, que ella era visitante y lectora asídua y a Silvia le picó la curiosidad y un día mientras iba a un sitio en el metro, aprovechó para leer ese blog desde su tablet. 

Cómo no quedaban asientos libres tuvo que hacer el trayecto de píe, y escribió la dirección del blog y entró en el y le dio a un relato cualquiera y desde el primer momento se astrajo de todo lo que ocurría a su alrededor y se centró en la lectura del relato.

Desde la primera linea, Silvia se dio cuenta de que el autor sabía erotizar a cualquiera que lo leyera. Silvia ya estaba tan metida en la vivencia del relato, que su cuerpo ya empezaba a reaccionar al estimulo del relato. Debajo de su ropa, le empezaban a endurecerse sus pezones rosados y debajo de los leggins que llevaba, ya le empezaba a humedecer su sexo.

A mitad del relato notó una mano dentro de sus leggins, era la manno de un chico que estaba detrás suyo, pero a Silvia no le importaba el gesto descarado porque la lectura del relato era tan envolvente que si no fuera por la mano del chico, Silvia se volvería loca del placer sin poder aplacarlo.

El chico sabía donde tocar y a que velocidad mientras que Silvia solo era capaz de sobarse las tetas por encima de la camiseta ajustada que ella llevaba.

Cuando Silvia acabó la lectura del relato, la mano del chico ya no estaba y  el chico tampoco. Silvia vio su parada recogió su tablet y se bajó del metro, cuando volvió a la realidad se dio cuenta, que en el medio de sus leggins había una gran mancha de sus fluidos vaginales, y en sus labios una sonrisa de satisfacción.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

El Castigo de la Diablesa: Doble Infierno


Abrahel pensó que ya era hora de dar la segunda lección de dominación al joven y para eso lo llamó por teléfono y le dijo que fuera a su casa porque tenía que enseñarle una cosa.

El joven se duchó y se vistió y se dirigió a la casa de Abrahel  y cuando llegó a su puerta estaba media abierta y oía voces y una de ellas le dijo que estaba en el césped  tomando el sol y el joven bajó una escalera de caracol hasta un pequeño césped , donde había una tumbona negra, donde estaba la diablesa, con un escueto bikini negro y al lado estaba situada una joven rubia, ojos azules, buen cuerpo. Vestía un bikini blanco. Abrahel se levantó de la tumbona y le dijo algo al oído a la joven y se tumbó boca abajo en la tumbona y se acercó al joven y le dijo que a la joven la tenía que erotizar, pero sin copular con ella y el joven aceptó el reto impuesto por Abrahel.   

El joven se acercó a la tumbona y vio, que al lado de ella había un bote de crema solar y lo cogió y abrió e hizo una cruz en la espalda de la joven sorteando perfectamente el bikini blanco.

A continuación, empezó a extendérsela por la espalda lentamente con la yema del dedo índice izquierdo, haciéndole círculos lentos por toda su columna vertebral, que hacía gemir levemente a la joven.

En un momento dado, la joven desató el nudo de su bikini, para que el joven pudiese masajear libremente su cuerpo. El joven siguió masajeando ese cuerpo, hasta que la joven le comunico que podía seguir por abajo, El joven repitió la operación de la crema solar y empezó a masajear las piernas ahora ya con las dos manos de arriba abajo, que la joven agradecía con leves gemidos.

Por la mente de Abrahel, pasaba que lo que estaba viendo y sobre todo oyendo no era lo que estaba sucediendo de verdad. Había infravalorado las habilidades de ese joven para erotizar a esa joven o a cualquiera mujer con tan solo rozarla con sus dedos, y por primera vez, ella era la que había caído en su propio juego y sentía celos y envida por no ser la que no recibiese ese trato del joven ni ser la que gemía. Solo era una mera espectadora de esa situación provocada por ella y solo estaba empezando.

Las manos de la joven se dirigieron  al tanga de su bikini para que le masajeara el culo y su sexo y acto seguido, lo deslizó hacia abajo hasta que cayó frente a la tumbona. Poco después el joven masajeó el culo despacio y con delicadeza. El sexo de la joven estaba totalmente depilado y era suave al tacto y se erizaba al pasar de los dedos del joven, que en un momento dado, dejó de masajear a la joven y se colocó enfrente de la tumbona y la joven separó instintivamente sus piernas y el joven se agachó y lamió el ano de la joven con su lengua haciendo con ella círculos lentos durante unos minutos y cuando acabo con su trabajo bucal recogió el tanga y se lo volvió a poner para seguir con el masaje.

Mientras que recibía el masaje bucal en su ano, la joven se estimulaba su sexo con la única ayuda del roce de la tumbona. Poco después, el joven le digo a a la joven que se pusiera boca arriba y la ella obedeció. El joven le pidió a Abrahel un pañuelo negro y un guante suave y en unos pocos minutos se los al joven. Primero vendó los ojos a la joven y a continuación, él se puso el guante.

Empezó por masajear los labios, siguiendo su contorno perfectamente, después escote, y senos, ahí con una yema rozó los pezones de la joven, que enseguida se endurecieron como fresones a punto de caer, siguió dando un rodeo por su ombligo, hasta llegar al sexo de la joven,  que ya lo esperaba con ansía. 

El joven, localizó el incipiente e hinchado clítoris, y lo masajeó lentamente por encima del tanga, que empezaba mojarse por la reacción al excitante trabajo dactilar del joven. Poco después, el joven decidió quitar el tanga a la joven y trabajar así sin obstáculos. 

Abrahel ya estaba al borde de la desesperación porque veía que la joven estaba recibiendo un placer que ella, lo deseaba solo para ella y solo podía autosatisfacerse para calmar la excitación inducida por la visión del joven aplicándole toda esa sabiduría y habilidad erótica a la joven, que ella no supo manipular para su propio placer.

El joven metió un dedo en el sexo de la joven y empezó con un  frenético mete-saca, que hizo que la joven tuviera un apoteósico y merecido orgasmo, que le hacía lanzar chorros de flujo vaginal  de su coño al césped. 

Cuando el geiser femenino hubo lanzado la última gota del último chorro, el joven se colocó de nuevamente enfrente de la tumbona se agachó y le hizo un cunnilingus, mientras, que Abrahel subía por la escalera de caracol diciendo Lección enseñada y aprendida, el Alumno se convirtió en el Maestro.

lunes, 13 de octubre de 2014

El Castigo de la Diablesa: Primera Lección: Ver sin Tocar


Dice una leyenda, que una noche de verano, que había la luna llena más mágica en siglos, estaba caminando un joven, como un zombie, acompañado por una joven muy guapa, con el pelo de fuego y la piel blanca, que le susurraba cosas al oído. 

La joven era Abrahel, una demonio sexual, y el joven era su nueva adquisición. Lo cautivó en un sueño húmedo del joven, que Abrahel se lo indujo porque el joven decía, que un demonio así no lo iba a dominar. 

Después de esas palabras, Abrahel, decidió dar una lección a ese joven, esa misma noche lo visitó, y le incitó oníricamente. Se presentó frente a él con un vestido largo blanco muy escotado, que le dejaban sus senos casi totalmente al aire. En un lateral del vestido había una gran abertura desde la cadera que le llegaba hasta el tobillo e iba descalza. 

El escenario del sueño era un amanecer en una orilla de una playa desierta. El joven estaba desmayado en la orilla colocado boca arriba parecía que estaba soñando con un antiguo naufragio, que tuviera meses atrás. Abrahel se acercó y le dio suaves palmadas en la cara para que reaccionará y éste lo hizo pero estaba desorientado y cuando vio los ojos azules de Abrahel, se notó más relajado y ella le ayudó a sentarse en la arena, y el joven le dio las gracias y empezó a bersarla en el cuello y Abrahel le sonreía. 

Cada vez que batían las olas, tanto la melena de fuego como el vestido blanco se empapaban con el agua salada del mar. Entonces, Abrahel volvió tumbar al joven en la mojada arena y ella se colocó encima mientras el joven la besaba por el cuello y ella se iba desnudando poco a poco. 

Cuando el joven vio sus pezones eran como dos pequeños rubíes que se movían al compás del viento y que al mirarlos eran tan bellos como dos gotas de sangre, que todo vampiro querían beber.


Al del joven había un gran tablón de madera en buen estado y unas cuerdas. Abrahel cogió el tablón y se inclinó sobre la cara del joven y con una de sus manos le levantó la cabeza y fue deslizando el tablón detrás de la cabeza mientras el aprovechó para chupar e lamer los pezones rojizos de Abrahel hasta ponérselos erectos. A continuación cogió las cuerdas y le ató las manos por las muñecas al tablón y le dijo lo siguiente:

- Primera Lección: Ver sin Tocar - Le dijo Abrahel al joven con una sonrisa entre pícara y malvada.


El joven quería hablar pero no podía, Abrahel le quitara su voz con un gesto de sus dedos. Abrahel rozaba poco a poco el torso del joven lentamente con las yemas de sus dedos. Primero los pezones haciendo círculos lentos, que hacían que el joven lanzara gemidos y jadeos sordos, que después se transformaron en más profundos cuando Abrahel acercó su lengua infernal a ellos lamiéndoselos poco a poco.

Abrahel siguió lamiéndole alrededor del ombligo del joven, siguió bajando hasta los harapientos restos de sus pantalones, de vez en cuan miraba de reojo la cara del joven para ver como era poseído por la lujuria y la dominación por una mujer tan exuberante como era Abrahel.

Abrahel le arrancó los restos de ropa que cubrían al joven y descubrió un pene largo pero delgado y al verlo le dijo al joven que eso lo había que arreglar. 

Abrahel se situó encima de la boca del joven y se incorporó y el joven empezó a lamer lentamente el sexo de Abrahel, que se movía al compás de las lamidas del joven, mientras oía los gemidos infernales de Abrahel.

Cuando el joven llevaba un buen rato deleitándose con el coño depilado de Abrahel, ésta se levantó y se  colocó frente al joven y le dijo que ahora le gustaba más y le dio un beso en el glande ya en erección completa del joven y Abrahel desapareció. 

Acto seguido, el joven despertó y estaba a salvó en su cama, se destapo y miró con sorpresa que tenía una gran erección, mientras resonaba una gran carcajada  maléfica y femenina en su habitación.

jueves, 2 de octubre de 2014

Poniéndome en forma


Cuando entro por la puerta del gym, me siento observada por ti. Tus ojos se clavan en mi escotazo y en mi culo, cuando paso delante tuya. Entro en el vestuario y me cambio de ropa para empezar a sudar de lo lindo. En esta ocasión elegí un mini top blanco y unas mallas ajustadas negras, eso sí sin ropa interior, que me da alergia y es más cómodo para mí el  no llevarla casi nunca. 

Salgo del vestuario, con una coleta para que no me estorbe a hacer los ejercicios. Voy directa a las pesas de mano y cojo unas de 2kg cada una en cada mano y me pongo frente a un espejo y empiezo mi serie, tu me miras como subo y bajo las pesas rítmicamente. Ves como las primeras gotas de sudor caen por mi frente caen al escote del top y se pierden bajo de él.

Acabo mi serie, tu te acercas me ofreces una toalla limpia y me la pasó por mi escote, te fijas en cada movimiento que hago, te devuelvo la toalla y tu la dejas en su sitio de nuevo. Intento coger las pesas, pero me detienes con tus manos y miro hacia el espejo y veo que tu dedo índice izquierdo se posa delicadamente sobre mis labios y sigue el contorno de ellos a la perfección.


Tu dedo siguió su paseo lentamente por mi cuello y escote e yo pensaba que baje más, que baje más…. Y tu dedo parecía que me leía mis pensamientos que dio varios círculos sobre la tela del top que cubría mis pezones, hasta que se endurecieron rápidamente. Después, se dirigió a mi ombligo que se estremecía al contacto de tu caricia.

Con mucho cuidado se metió debajo de mis mallas rumbo a mi clítoris, que empezaba a hincharse ligeramente, me susurraste algo al oído y yo me fijé en mi expresión de morbosa por lo que me estabas haciendo en el interior de las mallas. 

De pronto, sacaste el dedo y me lo ofreciste a mi boca, que lo empezó a chupar lentamente y me diste la vuelta, te agachaste, me besaste el ombligo mientras que me bajabas mis mallas e introducías tu hábil lengua en mi rajita. Yo me dejé hacer mientras, que recogías los fluidos que salían de mi interior con tu boca. 

Te incorporaste y acercaste un banco y me mandaste que me sentara en el con las piernas abiertas, tu te sentaste enfrente de mi y me metiste tu dedo en mi vagina totalmente lubricada y mojada. Tus movimientos cada vez eran más rápidos y de mis labios empezaban a escaparme gemidos sin poder evitarlo. Me diste de probar mis fluidos sobre tu dedo, que yo chupaba como si mamara por primera vez la leche materna de una madre. Tú estabas en silencio, disfrutando de mi propio placer que tu me infligías. Volviste a meter ese dedo que me hacía desear más placer, pero esta vez me lo metiste por mi culito, lo que no me disgusto. 

Cuando lo sentí dentro, experimenté muchas sensaciones a la vez, excitación, morbo y placer, mucho placer, tu mete saca era muy delicado pero dominante al mismo tiempo. Regresaste a mi boca con tu dedo y yo no dudé en succionarlo y pasarle lentamente mi lengua.

De reojo me miraba en el espejo, porque me excita ver como disfruto y ver como reacciona todo mi cuerpo a tanto placer recibido. Llevo mis manos a mis tetas y me empiezo a pellizcar los pezones, que rápidamente se ponen sensibles y duros. Y te pido que me hagas tuya y tú me besas apasionadamente y te vas de la habitación con una sonrisa pícara.

De repente, estoy en los vestuarios de mujeres, tumbada en un banco y para mi sorpresa descubro que todo era un excitante sueño, pero al final a cabo, un sueño. Cuando me incorporo noto que mis mallas están mojadísimas, supongo que sería daño colateral del magnifico y estimulante sueño que tuve.

 Salgo del vestuario, voy al banco de pesas, una chica me ayuda a escoger las pesas y cuando alzo la miradas me quedo boquiabierta y pensando ERES TÚ!!!